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Cristian Colimba, último del 2003
El primero de 2004 es de Es Mercadal

2004. El primer bebé de este año, Unai Martí Caramés, junto con sus padres
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Unai Martí Caramés pesó 2.890 gramos y midió 47 centímetros al nacer
Javi Morales.Maóe l primer menorquín del 2004 se llama Unai Martí Caramés, pesó 2,890 kilos y midió 47 centímetros. Nació a las siete menos cinco de la tarde de ayer, en el hospital Verge del Toro de Maó, después de doce horas de parto. "Ahora ya todo está bien", afirma Cristina, su emocionada mamá, que comenzó a sentir los dolores pasadas las seis de la mañana del primer día del Año Nuevo. A las tres de la tarde ella y José Luis, el papá de la criatura, decidieron poner rumbo al hospital desde Es Mercadal, para que tuviese lugar, por fin, el feliz alumbramiento. Unai, que descansa satisfecho junto a su madre, se ha adelantado dos días, ya que según el médico, Cristina debía cumplir mañana sábado. Unai es, por méritos propios, el primer bebé menorquín del año 2004, pero tiene también otros títulos. Es el primer hijo para sus papás, el primer nieto para sus abuelos y, también, el primer biznieto para su bisabuela, una simpática mujer que, por supuesto, le quiso acompañar en su primer día de vida, en la habitación 503 de la planta de maternidad del hospital menorquín. Allí también estaba Jesús, el abuelo, que a sus 59 años se mostraba "muy emocionado" con el que a partir de ahora seguro que será el juguete de la casa. Por cierto que, según comenta la mamá, el primer menorquín del 2004 es un crío con un oído excelente. Parto natural Unai comparte planta con Cristian Josué Colimba Cuasque. Es el nombre del último menorquín nacido en 2003, en el "Verge del Toro" de Maó. Un precioso bebé de 3.065 kilos de peso, y 49 centímetros de largo. La mamá de Cristian, Olga, se puso de parto el pasado miércoles 31 de diciembre, a las dos de la tarde. A las cuatro en punto, su hijo conocía por primera vez el mundo. "Fue un parto natural nada problemático", afirma la orgullosa y feliz mamá, que ha disfrutado de un embarazo muy bueno, sin ningún tipo de incidentes o complicaciones. Ahora, se emociona mientras mira a su primer hijo, al que sujeta amorosamente entre los brazos. Le ha aportado, afirma, "la alegría más grande" de esta vida. Los papás de Cristian vinieron a Menorca hace un año y siete meses procedentes de Ecuador. "Soy de un pueblo llamado Calderón", explica Olga, "que se encuentra a cinco minutos del Aeropuerto de Quito". La mamá de Cristian afirma que se quedará en la Isla, y que de momento sólo piensa en recuperarse, para proporcionarle al bebé lo mejor. En su primer día de vida, el crío ha recibido la visita de multitud de amigos que, emocionados, no pierden detalle de cada uno de sus gestos. Y es que, como explica su padrino, Fabián Toro, Cristian "va a estar muy mimado". Él, videocámara en mano, se ha encargado de inmortalizar las primeras horas de vida del bebé. Asegura sentir una "responsabilidad especial" para con el primer hijo de Olga. Tanto Unai, por ser el primero, como Cristian, por ser el último, centran hoy las noticias. Y aunque no fuese así, como el resto de bebés, están en buenas y experimentadas manos: El personal de la quinta planta del "Verge del Toro" de Maó.
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