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El transporte marítimo intenta ampliar su presencia en el mercado

La flota naviera pide paso en Baleares


ISCOMAR. El "Nura Nova" cubre con dos enlaces diarios la línea entre Ciutadella y Alcúdia

Las compañías se quejan del trato "discriminatorio" que reciben frente al sector aéreo por parte de la Administración y cuyo último capítulo se ha escrito con la declaración de servicio público

Marga Vives.Palma

Tradicionalmente, desde la irrupción de las "autopistas del cielo", la navegación ha quedado relegada a un tipo de desplazamiento más vinculado al ocio y al turismo que a la necesidad real de transporte. Esto fue así, también en las Islas, durante mucho tiempo, pero en la actualidad el sector marítimo pide paso con una flota actualizada y nuevas estrategias de aproximación al público.

El entorno y las circunstancias han favorecido la proliferación de líneas que enlazan diversos puntos de la geografía balear entre sí y con la Península. En el período más reciente la industria náutica ha jugado sus cartas y el encarecimiento del transporte aéreo en los últimos años abre una perspectiva interesante dentro del sector, que apela a reclamos como el de "Viaje más por menos".

En la actualidad el mercado marítimo comercializa ofertas que, aún incorporando el traslado del vehículo particular del pasajero, resultan más económicas que el billete de avión en las rutas interinsulares. Así, pues, un pasaje de ida y vuelta para dos residentes con coche entre Alcúdia y Ciutadella puede costar entre 126,44 y 207 euros, mientras que, por vía aérea, un Palma-Maó para esas mismas dos personas cuesta 202 euros, sin contar con los gastos de expedición del billete.

Tarifas

Es evidente que el precio incide en la decisión del usuario a la hora de viajar, pero esta política tarifaria ha venido acompañada, en el caso de las empresas que operan los tráficos marítimos regulares, de una adaptación tecnológica. La aparición de los ferries en las líneas interinsulares es un fenómeno relativamente reciente y una de sus principales características es la velocidad a la que unen un puerto con otro. Isleña Marítima de Contenedores S.A. (ISCOMAR), fundada en 1979 como naviera de transporte de carga, creó en 1998 la división de pasaje con la que empezó en la ruta entre Ciutadella y Alcúdia, que cubre en unas tres horas. En la actualidad dispone de tres líneas regulares que, en 2002 transportaron a 125.000 pasajeros y 30.000 automóviles, con una cifra de negocio global de 57 millones de euros. En 2003 inauguraba la nueva línea rápida con el "Cala Tuent", una embarcación con capacidad para 250 personas que une Alcúdia con Ciutadella en tan sólo 80 minutos.

También en el 98 nació Baleària, impulsada por un grupo de antiguos ejecutivos, capitanes y oficiales de la naviera Flebasa; dedicada principalmente en sus inicios a la conexión marítima entre Mallorca, las Pitiüses y la Comunidad Valenciana, posteriormente también completó el mapa de enlaces interinsulares con comunicaciones entre el puerto de Alcúdia con Ciutadella y, más recientemente, en julio de 2002, Maó. Ese año Baleària transportó a 1,5 millones de viajeros y, hoy por hoy, opera un total de 12 rutas, cuatro de ellas interinsulares.

La Compañía Trasmediterránea, nacida en 1916, tiene a Baleares como uno de sus puntos estratégicos de operaciones en el Mediterráneo. En su conjunto, el año pasado incrementó el volumen de pasaje un 4 por ciento y son tres las rutas que cubre con Menorca; una con Mallorca, una con Valencia y una con Barcelona -una de ellas, de periodicidad diaria, entrará en servicio este verano-.

Así las cosas es evidente el amplio abanico de posibilidades que se le presentan al viajero a la hora de optar por el transporte marítimo. Desde las navieras aseguran que su "mercado social" es mucho más amplio que el del transporte aéreo; "la gente quiere comodidad a un mejor precio", afirma el director de comunicación de Baleària, Joan Cerdà, quien asegura que algunos usuarios habituales del avión se están dando cuenta de las ventajas que ofrece esta otra alternativa.

Apoyos

La declaración de servicio público del transporte aéreo entre Islas ha provocado cierto malestar en el entorno de las navieras, que no logran comprender por qué "la clase política ignora la realidad del transporte marítimo". "Se trata de dos caras de una misma moneda", advierte Joan Cerdà, que transmite la decepción de la patronal ANAVE por la exclusión de las líneas navieras de este régimen; la decepción radica en el hecho de que se daba por supuesto que la declaración "serviría para incentivar al sector del transporte en general".

Por otra parte el director de comunicación de Baleària considera que "ha llegado la hora de abrir un debate" sobre el sistema de bonificación a los residentes, con el fin de convertirlo en un instrumento de incentivación de la competencia. "A la Administración pública le cuesta más caro que el residente viaje en avión, porque se aplica un porcentaje de descuento proporcional a una tarifa que es más elevada que la del barco", puntualiza a la vez que sugiere que aplicar una compensación fija por pasajero estimularía la demanda hacia aquellas compañías que ofrecieran precios más reducidos.

Otro "caso clarísimo de discriminación" de las líneas marítimas por parte de la Administración, según Cerdà, es la burocracia que, en el caso de las navieras, "obliga al cliente a aportar una fotocopia acreditativa de su residencia para obtener el descuento, mientras que para viajar en avión basta con mostrar el DNI al facturar".

La variedad de oferta en el mercado naviero de Baleares contrasta con la situación monopolística en el transporte aéreo interinsular favorecida por un servicio público que, en la práctica, no sólo ha enviado las codiciadas "minis" al desván de los recuerdos sino que, además, no ha logrado impedir que en los primeros tres meses de vigencia la tarifa máxima se haya incrementado en dos euros más y que el único operador, Air Nostrum, ya plantee una revisión al alza de ese límite tarifario.

Ante estas circunstancias la directora comercial de ISCOMAR, Esther Quetglas, respalda la tesis de sus competidores de Baleària y se queja de que la Administración "está mimando mucho menos al transporte marítimo que al aéreo".

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