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Café del mar
Europeas
J. Carlos OrtegoLa convocatoria de elecciones al Parlamento Europeo provoca un gran contraste entre el entusiasmo obligado vocacional y sentido en algunos casos de los candidatos y el escepticismo general de una población que contempla el fenómeno de la Unión como una realidad lejana cuya comprensión exige un esfuerzo al que la mayoría renuncia. A Estrasburgo enviaremos 54 representantes para formar parte de una cámara cuya función se ciñe a poco más que la de aportar legitimidad democrática a las instituciones europeas, una especie de coartada que implica a la ciudadanía a través de la urnas, porque la política y las grandes decisiones dependen más de los gobiernos de los estados que de la voluntad que los electores expresan cada cinco años. Siendo europeos, los comicios se plantean, sin embargo, en clave nacional. Los socialistas, como una reválida de las generales de marzo; los populares como una oportunidad para demostrar que aquel veredicto estaba influido por la coyuntura trágica del 11-M y su desafortunada gestión informativa. Así, la campaña repite disputas de siempre entre los dos grandes, el proyecto europeo no cabe en tan estrechos límites.
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