V.M..MaóLa resonancia muy placentera causada en el público por el impacto de la primera edición, sensacional, del American Spiritual Ensemble permanece tan arraigada que el solo anuncio de una nueva actuación movilizó inmediatamente a los aficionados en demanda de localidades del Teatre Principal, que registró la noche del domingo un lleno absoluto.
Nuevamente los asistentes disfrutaron a raudales de la sugestión especial del conjunto, de la peculiaridad impresionante de sus voces e impostaciones características, de la vivacidad de su exposición, de la emotividad de los textos, y de la espiritualidad que rezuman.
El American Spiritual Ensemble volvió a ser el catalizador de un público totalmente vibrante de sintonía y satisfacción, en reciprocidad de entrega y correspondencia.
Sumando profesionalidad a sus cualidades vocales naturales, los 18 cantantes demostraron en acción conjunta, y como solistas, el dominio extraordinario de impostación e inflexión inimitables desde registros graves, muy graves, hasta agudos pianísimos, con matizaciones detallistas de ritmo, trepidante unas veces, otras, casi imperceptible. Todo el programa fue transmitido a los oyentes con un énfasis muy expresivo de modulación y gestos.
La alternancia de composiciones conjuntas "a capella", o acompañadas por piano y percusión, y de solistas, femeninas y masculinos, muy destacadas y características, dio al concierto variedad atractiva, e igualmente, la inclusión de unas muestras de jazz
Pero esencialmente fueron los cánticos espirituales negros los que constituyeron el contenido del programa, de acuerdo con la finalidad fundacional del American Spiritual Ensemble: expresar el sentido religioso de la vida, manteniendo la referencia a los orígenes de esas canciones, como subrayaron las versiones de "You Must Have That True Religion", "Ole time Religion", y el "Amen".
La dirección de Everett Mc Corvey, fundador del conjunto, reafirmó la eficiencia prestigiosa de su buen hacer, la prodigalidad de sus gestos y ademanes tan estimulantes e impulsores de ritmo y precisión, el acierto en la elección de programa, y en ordenamiento y desarrollo del concierto, su sintonía total con los cantantes y sus características vocales personales, además de su simpatía y comunicabilidad.
Contó con Tedrin Blair Lindsay, un pianista muy acoplado también a todo el conjunto, y muy buen conocedor e intérprete del estilo de las obras programadas. También se puede escuchar un percusionista de calidad.
Aplausos
El concierto estuvo inmerso en la reciprocidad empática de cantores, director, y público desde el primer momento. Los aplausos sonaron con una frecuencia y vibración difícilmente igualable. El público estuvo volcado totalmente en la interpretación del conjunto, y éste se extrovertía cada vez más en su actuación.
El concierto se inscribió perfectamente en la trayectoria memorable del American Spiritual Ensemble. El público, aunque no pudiendo en general seguir plenamente el sentido de los textos de los cánticos, experimentó su encanto, algo que ocurre ya desde su primera actuación en la iglesia de Santa María.
El American Spiritual Ensemble queda emplazado por la afición para una actuación en la fecha más próxima posible.
La Fundació de l´Orgue de Santa Maria puede sentirse orgullosa de haber invitado una vez más al conjunto americano, y haber podido dar ocasión al público de escuchar a través de esas voces impresionantes, de calidad auténticamente artística, los anhelos, las alegrías y la fe de los afroamericanos.