Miguel Juan Urbano.MaóVicente Engonga, el ilustre futbolista que alumbró la época dorada del Sporting Mahonés hace 19 años, fue testigo ayer, en el mismo campo que le idolatró, del abanico de opciones que tiene esta nueva generación de futbolistas para aproximarse a aquellos logros.
Engonga, hoy segundo entrenador del Mallorca B, asistió impávido a un encuentro intenso entre el líder y el candidato número uno al ascenso, que quedó en tierra de nadie. El Sporting liberó sus dos primeros puntos en casa a costa de un Mallorca B, joven pero capaz, que utiliza tanto la técnica como el sacrificio. Así fue que neutralizó un marcador claramente adverso y ajustició un partido que en global, no mereció perder.
Fue pícaro el Sporting Mahonés en el nacimiento del choque. Hizo creer al Mallorca B que había ganado la posesión del esférico, pero un latigazo local a los 8 minutos jerarquizó el dominio del juego. Fue una falta botada por el omnipresente Fuentes, en la banda izquierda, que Medina envió a la red de certero testarazo.
La sensación de superioridad mahonesa se acrecentó rayando el cuarto de hora. De nuevo Fuentes porfió ahora por la derecha para soltar un centro al segundo palo, donde Berto ganó a su par por arriba y estableció el 2-0. Sólo había transcurrido un cuarto de hora y las gradas, pobladas como no es habitual, frotaban sus manos ante lo que se avecinaba.
El Mallorca, bisoño, fue presa de la anticipación de los mahoneses, henchidos de garra y con una presencia física superior. Rafita, Albert y Chus, los teóricos armadores rojillos quedaban reducidos por el ímpetu mahonés y una presión asfixiante. El partido sólo tenía una cara hasta que un error del meta sportinguista, Josete, y los centrales, modificó el desarrollo de los acontecimientos. Su media salida la aprovechó Chus para peinar hacia atrás el 2-1 a los 34 minutos. Cuatro más tarde, Luis agujereaba de nuevo a Josete con un disparo seco pero lejano ante el que pudo hacer más.
En un visto y no visto el Sporting había dilapidado una renta preciosa y se iniciaba otro partido que no tendría el mismo desenlace.
Repuestas las fuerzas en el interín, Llompart, aleccionó más y mejor a sus jugadores, que lograron coartar la zona creativa del Sporting tras el descanso a base de acumular hombres en el centro del campo. Prior, desaparecido, no podía poner orden, y las incursiones mahonesas procedían bien de Josemi o de Fuentes. La falta de nuevos recursos ofensivos en el banquillo, y quizás el cansancio por el partido copero, pasaron factura a una plantilla limitada.
Más acomodado a la situación, consciente de que el puntito en el feudo del líder era un botín apreciable, el Mallorca B supo dormir el partido apelando, incluso, a interrupciones poco lícitas. La única ocasión con marchamo de gol llegó en la meta de Josete tras un error en cadena de Esteban y Moreira que Ernesto, sólo ante Josete, no supo aprovechar. Y por el Sporting, una falta botada por Corco, que salió lamiendo el larguero.