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EDITORIAL
Cooperación
Abandonados a su suerte inexistente suerte por supuesto en el desierto y posterior reconsideración de la medida para repatriar a los subsaharianos a sus países de origen. Marruecos, al igual que otros estados, también improvisa su política sobre inmigración..Se acentúa el drama de los emigrantes del continente africano y mientras tanto los países desarrollados la Unión Europea la primera se resisten a afrontar seriamente un problema cuyas raíces no son otras que la pobreza, la extrema pobreza de unos países ahogados por la deuda externa y por las trabas insalvables que impone el capitalismo globalizado. La desesperación empuja a miles de africanos hacia Europa. España e Italia son su meta inicial; y aunque las mafias se aprovechan de esta situación, quienes optan por emigrar perseveran en su objetivo de alcanzar el primer mundo. La inmigración clandestina no se resolverá con el reforzamiento de las fronteras ni por la vía de la repatriación. Marruecos y Europa saben que quienes no pueden subsistir en su país seguirán embarcándose en pateras o saltando vallas fronterizas. Así ocurrirá hasta que se arbitre una ambiciosa política de cooperación para que África supere el subdesarrollo y la miseria.
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