|
Xi Concurs Literari
PoemasPoemasPoemas
Dos lágrimas.De rabiaDos lágrimas de rabia, un aullido de dolor. Tragándome mi pena, sola... Mis ilusiones de niña veo volando para no volver. He abierto los ojos, he salido del mundo de sueños y sonrisas, para entrar en el de penas eternas y monótonos llantos. Me he dado cuenta, he crecido, es doloroso cuando ves con claridad lo que es este mundo, es doloroso cuando crees que nada tiene sentido, es doloroso cuando en el desierto del alma crees haber encontrado agua y es arena, es doloroso no sentir el calor de amor paterno, es doloroso cuando deseas la tranquila muerte en paz. Quisiera Quisiera que el viento, junto a vós me llevase. Recuerdos ausentes recorren mente confusa. Negro cielo, llorando viene. Hecha estoy de nostalgia, recorriendo lugares de nuestro pasado. Triste cielo, verde campo, distante padre, negra alma, carcomiendo pena mi cuerpo. Aquel recuerdo, que trae navegando tu añoranza, tu ausencia, por el océano de mi adentro, embarcando en el puerto de mi alma. Vivo dolida en la monótona vida de añorarte cada día. Ojos miel al sol, queridos. Muerto cuerpo en brazos, sosteniendo alma en vano, oliendo blanca muerte, abrazando corazón sin latido, mirando rostro rasgado, hablando a boca en silencio, amando a ser sin vida. Acariciando vuestros recuerdos muero. Sólo se me ocurre deciros, que os quiero, que os quiero, y que si alguna vez en el pasado dejé de hacerlo, suplico vuestro perdón más profundo, desconocido, amado, vós, mi querido padre. Me siento sin vida El color que pinta los momentos de mi vida, hoy se ha desteñido. La música que rodea y llena mi cuerpo de armonía, hoy no se oye. Me siento sin vida, parada en el camino de mi destino, sin poder seguir. Pies clavados en tierra, raíces de mala hierba haciéndome esclava de aquel camino. cadenas de tristeza atándome todo mi cuerpo y mi mente encerrada, parada sin funcionar. La tristeza me ha venido a visitar. Mi felicidad, ha huido, como pájaro que vuela para no ser enjaulado. Perdida Perdida en un océano oscuro, sola, y mal acompañada, con mis temores, con mis penas y con mi rabia, que alborota las olas del horrible océano de mis penas, y esas olas, las que hacen que despierten mis temores. Dolida el agua me siente, me ve el cielo la cara mojada de pena, maldito viento que te llevaste mis amados recuerdos, queridas rocas, que guardáis las huella de mi vida. A lo lejos, se acerca un pelotón de nubes de guata y ceniza, arropando con una manta de frío al añil cielo de la noche. Y me hundo... poco a poco... en este océano carbónico, me voy cayendo a las profundidades, ingrata vida, que mis deseos no los cumples, y mis esfuerzos no los agradeces, odiada vida. Dicen que Dios aprieta pero no ahoga, pues a mí me ha ahogado, y me está matando.
|