Miguel Juan Urbano.Madrid (enviado especial)L a historia escribirá que el Llanera Menorca sufrió una derrota honrosa en su primera incursión en el Palacio Vistalegre, una plaza de toros cubierta, que hoy tiene un múltiple uso aunque esa misma variedad de funciones la aleje de una cancha de baloncesto al uso ante la imponente presencia de los burladeros y la aparición del alvero por cualquier rincón. Y así fue. El modesto pero entusiasta combinado menorquín, arropado por más de cien isleños desplazados a la capital, sucumbió ante un Real Madrid, espeso, irregular y muy alejado de los primeros clasificados de esta Liga.
Ausente su mejor hombre, Bullock, lesionado el jueves en partido de Euroliga, y con Felipe Reyes en el banquillo desde el minuto 5 por tres faltas, al Madrid le bastó con lanzarse en los brazos de su rebote ofensivo y una defensa solvente para manejar un partido plácido pero feo por su falta de ritmo, salvo una pequeña advertencia en el último tramo.
Vista la inocuidad de este Madrid diezmado, quedó la sensación que el Menorca pudo haber incorporado más tensión al partido, y plantear mayores dificultades a los de Maljkovic. Pero los pésimos inicios de cada cuarto y la falta de equilibrio en su juego interior-exterior, hicieron estéril su propósito.
Como ocurriera hace ocho días ante el Akasvayu, la presentación del Llanera en el partido fue descorazonadora. Un parcial de 8-0 para el Madrid inauguró el frío encuentro producto del escaso ambiente en las gradas.
Felipe Reyes, hasta que fue castigado con 3 faltas en el minuto 5, marcó su territorio ante Moss con seis puntos consecutivos, y Hamilton hizo lo propio frente a Eley. Las parejas de baile exteriores (Stojic-Sonko y Yáñez, ayer titular, junto a Tomas) restaban todo tipo de aparición en ataque porque tampoco Krstic daba con la marcha adecuada para encontrar fluidez de media cancha hacia adelante. El Menorca jugó sin tiro exterior los 10 primeros minutos en los que sólo anotaron Eley y Moss, y de los 12 puntos, la mitad fueron desde el tiro libre.
Con 21-12 se reanudó el juego que dio paso a una sucesión de pérdidas de uno y otro. Las rotaciones, en principio, favorecieron a los de Maljkovic puesto que el Menorca, ahora con Tisi, Kornegay y Miguel en pista, tardó casi tres minutos en volver a anotar. La intimidación de los interiores madridistas podía con los mahoneses que tocaron fondo a falta de 4 minutos (30-16). El Madrid, aún jugando sin ritmo, con errores en su empeño por adornarse ante la canasta del Menorca, y con un porcentaje penoso en triples (3 de 13), permitió que la entrada de Stimac y la aparición de Miguel y Yáñez cambiaran mínimamente la decoración del choque. Un parcial de 4-13 (34-29) hizo creer al Menorca en sus opciones, aunque un triple casi sobre la bocina de García dio los ocho puntos de renta al equipo blanco, al descanso.
Pero todas las opciones pasaron a mejor vida en otro arranque lamentable del Menorca tras la reanudación. Un nuevo parcial de 7-0 (44-29) en medio de una sucesión inacabable de faltas personales en una y otra zona que convirtieron este tramo en un tostón, pareció liquidar el choque. Segura cambió de base y dio entrada a Reynés pero el Madrid alcanzaría su máxima renta a 2´06 del final del cuarto (55-37). 18 puntos gracias a una mejora en los porcentajes en los triples y su dominio abrumador del rebote ofensivo como durante todo el partido.
Esa ventaja se situó en los 15 puntos en el inicio del tramo final que parecían suficientes para el Madrid no ya por su juego, que en ningún momento resultó avasallador ni convincente, sino porque el Menorca tampoco daba la sensación de estar para remontadas épicas. Pero mira por donde, de una defensa zonal mahonesa, el Madrid sin Reyes, que había cometido la cuarta falta en el tercer cuarto, y dos triples de Yáñez y Reynés consiguieron recomponer la imagen del Menorca. Un parcial de 2-12 hizo creer en todo (59-54) a falta todavía de 5´37 para el final. Maljkovic devolvió a Reyes a pista y el Madrid, ya con el miedo en el cuerpo, reaccionó anotando 5 puntos fundamentales (64-54). Aún habría otra aproximación al marcador tras una falta, la quinta en ataque a Reyes, que anuló un triple de Gelábale en medio de la indignación de los madrileños. Eley dispuso de un tiro adicional para poner al Menorca a 4 a 1´20 del final (69-64), pero lo erró y ahí murió la esperanza para el Llanera Menorca, que ya no anotó más.