Raquel Marquéspagar por hablar por teléfono pasó a la historia. La palabra Skype es hoy sinónimo de revolución en la telefonía gratuita. Un ordenador, un micrófono y una webcam, en el caso de que se quiera una conexión por videoconferencia, conforman el equipo básico para "skypear" a través de internet con el añadido de una tarifa plana para charlar y charlar sin límites por un coste cero. Su fundador, el sueco Niklás Zennström, lo dejó claro cuando irrumpió en el mercado de las comunicaciones: "Pagar por telefonear es una idea del siglo pasado". Así que Menorca también se ha apuntado a la "skypemania".
Al menos una quincena de usuarios se han sumado a esta comunidad en la que a simple vista todo son ventajas y que en Balears se está extendiendo como un chollo informático. Un dato que podría ser aún más elevado puesto que los pasos a seguir para registrar nuestra procedencia no son del todo fiables. En la web oficial www.skype.com se ofrece la descarga gratuita de la aplicación. Un programa de muy fácil instalación que ya se ha bajado más de 244 millones de veces. Skype suma adeptos en todo el mundo. Hoy son alrededor de 54 millones los consumidores de este método por el que los ordenadores conectan a sus interlocutores sin coste alguno. Particulares, menorquines que residen fuera de la Isla, e incluso, empresas confían en
un sistema que les reporta un importante ahorro y con el que Zennström hizo el negocio de su vida al vender la firma al gigante de la Red Ebay por 2.100 millones de euros. Operación que supuso un éxito financiero en mayúsculas.
Las claves de crecimiento de Skype son simples: permite la comunicación hablada y de imagen por "cam" (con la versión beta), por chat o el envío instantáneo de documentos, todo ello también es posible entre más de dos usuarios y de manera gratuita con cualquier país del mundo mediante la tecnología P2P. Otros productos son el SkypeOut, una forma económica de realizar llamadas a quienes aún emplean teléfonos fijos o móviles en todo el planeta pagando tarifas locales. O el curso opuesto, el SkypeIn, un número al que te pueden llamar desde la telefonía tradicional. Además, como en cualquier aparato telefónico de nuestro tiempo que se precie, la aplicación dispone de un correo de voz opcional que atiende las llamadas cuando se está ocupado o desconectado.
Un ordenador y una conexión ADSL son los mejores compañeros de viaje para convertirse en un "skyper" y sucumbir a esta revolución gratuita olvidándose de las siempre temidas facturas telefónicas.