|
EDITORIAL
Ferreries
La demora en la realización de la variante de la carretera a su paso por Ferreries forma parte de los capítulos más grises de la acción política. Pasan los años, los mandatos, se suceden los gobiernos en todos los planos de la Administración y nada se ha movido respecto a un proyecto siempre considerado prioritario en materia de obras públicas y siempre también subordinado a razones de escasa justificación.Conocidos esos fundamentos, todo intento de responsabilizar el olvido en un partido concreto, en un cargo público determinado o en un gobierno en particular se antoja un innecesario deseo de politización del problema por encima de la finalidad última, la solución. El cambiante panorama de la última década ofrece datos suficientes para buscar causas más allá de ese contexto y promover un escenario de colaboración entre todas las administraciones que invierta esa tendencia de acusaciones en pro de la acción. Por esa misma razón, la perspectiva del problema no puede reducirse a la comprensible protesta vecinal. El proyecto ha de abordarse como una cuestión prioritaria de transporte insular, una infraestructura de interés general imprescindible ante el volumen de tráfico que acumula la Isla y las consecuentes razones de seguridad fluidez.
|