M.J. Urbano-S. Gascón.MaóEl Palau marcará el futuro inmediato de la composición de la plantilla del Llanera Menorca Bàsquet en este tramo final de su primera temporada en la Liga ACB. Así se desprende después de las intensas y reiteradas reuniones que han mantenido a lo largo de esta semana los diferentes estamentos del club, desde el cuerpo técnico hasta los jugadores, pasando por la dirección deportiva.
El cambio de actitud del equipo en relación a su penosa actuación en Granada, más allá de cual sea el resultado ante el Barça, se hace imperiosamente necesario y así lo ha declarado el presidente. "Quiero ver como reacciona el equipo. El domingo espero empezar a ver cositas en este sentido", dijo ayer el presidente, José Luis Sintes, a este diario. El mismo Sintes considera que tanto el próximo partido en el Palau Blaugrana como el siguiente en casa ante Unicaja "nos pueden ir bien, porque podemos jugar sin nervios, pero espero actitud".
Los jugadores, principalmente, deberán demostrar su vinculación incondicional al técnico como no sucedió en Granada. Caso contrario, la directiva deberá elegir entre dos soluciones hasta cierto punto lógicas que pasarán por destituir al entrenador la más habitual en estos casos, o bien prescindir de uno o más jugadores y modificar el perfil de la plantilla con nuevas adquisiciones. El presidente considera que "si creemos que hemos de incorporar a alguien, lo haremos".
Las reuniones a varias bandas celebradas en las entrañas del Pavelló Menorca estos días han arrojado algunas conclusiones de consenso. Entre ellas, por ejemplo, la de aminorar el número de horas de entrenamiento atendiendo a algún comentario de los jugadores. Por este motivo ayer no hubo sesión matinal. Del mismo modo, Curro Segura también ha escuchando las sugerencias del entorno directivo más próximo para introducir variantes en el juego, tanto en ataque como en defensa, en busca de una mejora general. También es cierto que cuando el equipo encadenó su racha de triunfos el ritmo de entrenamientos era tan intenso como el de ahora.
Otra de las conclusiones alcanzadas y que debe poner en práctica el vestuario de inmediato es el fomento de la comunicación entre el cuerpo técnico, fundamentalmente Curro Segura, a quien se ha sugerido que sea más permeable a otras opiniones, y los jugadores, tanto en la pista como fuera de ella. Es una media más para intensificar la unión del grupo en una situación delicada como la que vive en estos momentos.
El mensaje, de puertas a fuera, es claro. "El equipo necesita tranquilidad y confianza entre todos. Hay que seguir trabajando", afirma el presidente. "Lo que queremos es que el equipo rinda, que exista unidad y que vaya hacia arriba porque confiamos en todos", subraya el director de comunicación, Kiko Martín. Sin embargo, también parece claro que si el equipo no observa alguna mejora, las cosas se pueden precipitar.
La primera piedra de toque será el domingo en el Palau, a partir de las 19 horas. El partido será arbitrado por la tripleta formada por Redondo, Perea y Sacristán, y no será transmitido por televisión