|
El mal estado del "Ciudad de Málaga" provoca la indignación del pasaje

"Ciudad de Málaga". El buque llegó al puerto de Maó con seis horas de retraso y la indignación del pasaje
|
El buque llegó a Menorca con seis horas de retraso sobre el horario previsto y el pasaje, entre el que viajaban niños pequeños y personas mayores, pasó la noche sin calefacción, prácticamente sin alimentos y sin información. La mayoría presentó reclamaciones.
A.M.O.Tercermundista, patético, triste, lamentable, indignante, insalubre y vergonzoso son algunos de los adjetivos empleados por la mayoría de pasajeros que ayer arribaron a la 13.30 horas al puerto de Maó procedentes de Barcelona en el buque "Ciudad de Málaga" de la compañía Acciona Trasmediterránea con seis horas de retraso. El buque tenía previsto partir a las 22.00 horas y lo hizo cerca de las cuatro de la madrugada. En él viajaban 175 pasajeros y 39 vehículos. Cerca de un centenar de pasajeros plasmaron sus quejas en la hoja de reclamaciones facilitada en el mismo barco por la tripulación y otros lo hicieron a su llegada a Maó en la ventanilla de Trasmediterránea, después de desembarcar sus vehículos con una sonora pitada en señal de protesta. La mayoría denunció el retraso acumulado, la falta de información y las malas condiciones de los servicios e instalaciones del buque. El "Ciudad de Málaga" cubre este mes el periodo de revisión de los buques habituales de la compañía y se incorporó a la línea Maó-Barcelona desde el sur de España el 27 de febrero con un retraso acumulado. "Cuando compré el billete nadie me informó de que el barco ya venía con retraso y encima se nos pide que estemos en el puerto con dos horas de antelación", explicó contrariado ante la ventanilla de Trasmediterránea Antoni Florit, uno de los pasajeros. "Pedimos un certificado que explicara los motivos del retraso, nos dijeron que era por el mal tiempo y cuando lo teníamos sellado querían recuperarlo. El mar estaba bien, el barco ya venía con retraso", añadió. "Y encima hemos venido sin calefacción toda la noche y había niños y personas mayores. No teníamos agua caliente ni comida, las butacas estaban rotas, algunos interruptores y tomas de aire estaban taponadas con papel y esparadrapo, la bomba contra incendios no tenía presión y había muchas zonas con herrumbre con peligro de cortes", apuntó Biel Flores, después de protestar ante la ventanilla de la compañía. "He pedido una magdalena, porque no había nada para comer y la tarifa que aplican en esta ruta es más cara que la que hacen en el sur. No lo entiendo. El camarero me ha dicho que es porque aquí somos más ricos", dijo otra pasajera. "La falta de higiene era tremenda, he trabajado en un hospital y sé lo que digo. En los baños no se podía entrar y no había si quiera papel higiénico", comentó Josefa Torralba, una de las pasajeras que formaba parte de un grupo del IMSERSO, quien se quejó además de la excesiva inclinación de las escaleras. "Del frío que teníamos en los camarotes hemos dormido vestidos", espetó Ángel Ventosa, otro miembro del grupo del IMSERSO" "Lo malo es que tenemos que regresar a Barcelona en este mismo barco", apuntó otra pasajera. "El maquinista ha confesado que íbamos a 16 nudos y el barco iba forzadísimo. Dijo que viajábamos sin los estabilizadores para ir más rápidos (...) Pasadas las cinco de la madrugada me he levantado de la butaca porque no podía dormir del frío que hacía. He discutido con el camarero porque nadie daba explicaciones y había niños pequeños llorando de frío. Cuando vino el contramaestre nos dijo que rellenásemos las hojas de reclamaciones, que las quejas les ayudarán a ellos. Es tercermundista", relató indignado Juan Carlos González, otro de los pasajeros. "Ha faltado poco para que hubiera un motín", señaló, "si no protestamos ahora la próxima vez nos traen en patera. Este barco no está en condiciones de realizar este trayecto. Es el que hacía la travesía del Estrecho y las instrucciones están en árabe, no tiene personal y las condiciones son pésimas. Hemos pasado la noche con bufandas y abrigos", comentó. "Es triste y patético que los mismos trabajadores del barco reconozcan sus lamentables condiciones y encima te dicen que el buque va al 110 por cien y sin estabilizadores, con riesgo de nuestra propia vida, es tercermundista. Nunca me he encontrado nada parecido y llevo años viniendo a Menorca", comentó aún sorprendido y visiblemente enfadado Fernando López, un barcelonés que trabaja en temporada en la Isla. "El domingo tengo que volver a viajar con un animal y un miembro de la tripulación me ha aconsejado que no meta ningún animal en las jaulas del barco por lo sucias e insalubres que están", comentó María Jesús Reyes, otra pasajera.
|