F. Saboritel endurecimiento del control por parte del Ayuntamiento de Maó sobre la tenencia de animales de compañía ha dado lugar a la apertura de 25 expedientes sancionadores en el último año, dos de ellos con orden de retirada de perros a sus dueños.
La mayor parte de las infracciones detectadas corresponde a canes sueltos en la vía pública y a propietarios de razas potencialmente peligrosas que incumplen la normativa, con 13 y 9 sanciones respectivamente.
Albert Cerdà, concejal de Sanidad, y Josep Borràs, teniente de alcalde de Servicios a las Personas, dieron cuenta ayer del nivel de cumplimiento de la ordenanza. Según el seguimiento municipal, los ciudadanos están más concienciados sobre la recogida de los excrementos de sus mascotas, pero para los ediles aún hay actitudes incívicas en cuanto se rebaja la vigilancia de los policías de barrio.
Del total de expedientes abiertos dos corresponden a deposiciones en la vía pública mientras que sólo uno es relativo al abandono de animales. Hay que recordar que la normativa municipal establece una serie de prohibiciones y deberes, pero también de derechos para las mascotas, y todo maltrato o abandono por parte de sus propietarios puede ser también denunciado y sancionado.
Las multas por infringir la normativa van desde 300 a 1.500 euros y se aplican de manera escalonada según la falta y la reincidencia. Los 25 expedientes abiertos suman sanciones por un total de 9.101,17 euros. En cuanto a la retirada de perros a sus dueños, en los dos casos registrados se tratan de faltas repetidas previamente multadas.
La campaña de concienciación municipal, además de la vigilancia, ha incluido el reparto de 20.000 bolsas para la recogida de excrementos y la instalación de 20 papeleras especiales.
Una buena noticia para los propietarios de perros que sí cumplen la normativa es que el Ayuntamiento estudia la creación de una zona especial para las mascotas. En estos espacios, normalmente instalados en zonas verdes y que funcionan con éxito en otras ciudades, las mascotas pueden correr y hacer sus necesidades -siempre y cuando sus amos recojan las heces-, sin generar conflictos.
En cuanto a los sancionados por no cumplir la normativa de razas potencialmente peligrosas, los concejales afirmaron que el perfil del propietario es el de un hombre joven que a menudo realiza un "exhibicionismo" del animal.