L.M.F..MaóHay que remontarse a casi cuatro años atrás para encontrarse con una celebración como la que tendrá lugar el próximo domingo, a partir de las 17 horas, en la iglesia de Sant Francesc de Maó. El 21 de septiembre de 2002 era ordenado sacerdote Francisco Cardona Vidal; esta semana el protagonista será Joan Tutzó Sans.
La celebración, como entonces, será presidida por monseñor Joan Piris y a buen seguro reunirá a fieles llegados de todos los rincones de la Isla, dispuestos a acompañar a este joven mahonés en su nuevo compromiso y a festejar la entrada de un nuevo sacerdote en el presbiterio diocesano.
Vocación
Tutzó se enfrenta a su ordenación sacerdotal sin saber muy bien cómo sentirse. "Es tan grande esto que me viene, que, además no me lo merezco, que no sé cómo tengo que estar", confiesa antes de mostrar su confianza en el Espíritu que le guía, que le ha acompañado en sus años de formación en Valencia, donde estudió Teología, y al que durante un tiempo se esforzó por no escuchar.
Pocos días antes de su ordenación como diácono, que tuvo lugar el pasado 8 de diciembre, en la Sant Francesc de Maó, Tutzó comentaba que había pasado una época "anticlerical", que le enfrentaba a un descubrimiento que le había acompañado toda su vida, el de Jesús de Nazaret, su vida y su mensaje.
Comenzó a estudiar Derecho en Barcelona pero no llegó a acabar el curso, se dio cuenta que su vocación era más fuerte que otra cosa y dejó que ganara "una especie de guerra civil" que libraba en su interior. Tomó una decisión y marchó a Valencia para estudiar, experiencia que califica de "estupenda". Cinco años después había acabado sus estudios y llegó el momento de decir un primer sí, de manera pública, delante de la Iglesia menorquina, en la que quedó incardinado y a la que se ha entregado con intensidad estos últimos meses, desde diferentes servicios.
Este domingo Tutzó volverá a decir sí. Lo hará ante la comunidad, su familia y sus amigos y la Iglesia ganará un sacerdote optimista e ilusionado, confiado en el potencial de la institución en la que se integra, porque "quien la conduce no es ningún humano y Él sabrá lo que hace".