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EDITORIAL
Explanada
El numeroso grupo de vecinos y comerciantes de la plaza Explanada de Maó que el pasado sábado denunció públicamente la agresión sufrida en la zona por una persona minusválida vuelve hoy a la carga. El citado grupo sigue muy descontento con la postura que mantienen las autoridades.Con la revisión del Plan General de Ordenación Urbana, el equipo de gobierno municipal parece decidido a que la Explanada se convierta por fin en un espacio estratégico en la convivencia ciudadana. Es evidente que mucho tendrán que cambiar las cosas para conseguirlo. Eliminar cemento y sembrar más verde es una actuación más que necesaria. Pero la Explanada no ocupa hoy la actualidad por su vertiente urbanística, sino por la conflictividad ciudadana que en ella se genera, una conflictividad que no ha surgido en fechas recientes. El problema es antiguo y nace de la venta de drogas en tan céntrico enclave. Para que la Explanada vuelva a ser un atractivo espacio de encuentro vecinal, agradable y seguro, habrá que adoptar numerosas medidas; una de ellas es la de garantizar una completa seguridad ciudadana. Hay que exigir, por tanto, unas actuaciones policiales más contundentes.
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