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El curso internacional de arqueología contará este año con 54 alumnos

Historias de mercenarios y soldados


Hallazgo. El pasado domingo se encontró una pieza decorativa de plomo de origen talayótico

Sanitja fue utilizada por los romanos para formar a los honderos baleáricos en el arte de la guerra.

Maria Solá

Sanitja, 10.30 horas. A pleno sol y con las gotas de sudor cayendo por su frente, doce jóvenes universitarios cavan sin cesar analizando cuidadosamente cualquier elemento aparecido entre las rocas y la arena. Sobre sus cabezas sobrevuela el peso de la historia, una historia protagonizada por legionarios menorquines y soldados romanos, una historia complicada que, con el tiempo y gracias a los descubrimientos arqueológicos se ha ido desenmarañando permitiendo desvelar uno de los más interesantes y trascendentes episodios históricos de la Isla.

El Ecomuseo Cap de Cavalleria lleva a cabo investigaciones en el puerto de Sanitja

desde 1993. Los resultados obtenidos a lo largo de estos años han permitido a los expertos conocer los entresijos de este asentamiento romano establecido con motivo de la conquista militar de Quinto Cecilio Metello.

Corría el año 123 a.C. cuando Menorca pasó a formar parte del Imperio Romano, junto con las vecinas Mallorca y Cabrera. En aquellos tiempos, Sanitja debía de ser el mejor puerto natural de la costa norte de Menorca, resguardado de los fuertes vientos de tramontana gracias a un brazo natural a modo de dique. Por este motivo el asentamiento romano se estableció en este lugar, sobre una cima plana de una colina situada entre 15 y 20 metros sobre el nivel del mar que permitía el control defensivo del puerto.

El campamento, de una superficie de alrededor de 7.540 metros cuadrados, estaba formado por un destacamento reducido de soldados que ocuparon el recinto durante un periodo de unos 70 años aproximadamente. Durante este tiempo, los soldados romanos cohabitaban con individuos locales denominados honderos baleáricos. Fernando Contreras, arqueólogo y presidente de la Associació Sanitja, asegura que, con toda probabilidad, el asentamiento romano de Sanitja debió servir como "centro de formación" para los indígenas, muy conocidos por su extraordinaria habilidad en el manejo de la honda. De este modo, los honderos baleáricos ejercieron de mercenarios del ejército

romano, una actividad muy honrada en aquella época. El descubrimiento en la zona del Ebro (concretamente en las proximidades de Monzón, Huesca) de balas de plomo idénticas a las encontradas en Sanitja confirmaría la hipótesis de que los honderos lucharon bajo las órdenes del general Quinto Cecilio Metello "Pio" durante las guerras civiles entre los años 79 y 76 a.C.

Curso

Por tercer año consecutivo, jóvenes de todo el mundo participan en el curso internacional de arqueología que el Ecomuseu de Cap de Cavalleria lleva a cabo en el campamento militar romano de Sanitja.

El pasado día 1 de junio comenzó el programa de excavaciones en Sanitja, que estará en marcha hasta el próximo 31 de octubre. Un total de 54 estudiantes universitarios, divididos en cinco turnos, participarán este año en el curso internacional en el que, además de llevar a cabo excavaciones durante tres horas y media diarias, disfrutarán de clases, conferencias, prácticas de laboratorio o excursiones, entre otras actividades. Actualmente doce jóvenes hacen frente a las altas temperaturas mientras trabajan en el campamento militar romano. Tan sólo hay una alumna española, concretamente procedente de la Universidad Complutense de Madrid, todos los demás han llegado de lugares tan dispares como Canadá, Estados Unidos, Australia o Alemania.


Una pieza decorativa datada entre 100 y 75 a.C.


Las labores de excavación de los alumnos del curso internacional de arqueología tuvieron el pasado domingo un resultado del todo inesperado. El hallazgo de una pieza decorativa de plomo de origen talayótico, la más significativa tras diez años de excavaciones en Sanitja, fue celebrado por todos a lo grande. Y no es para menos teniendo

en cuenta que se trata de una pieza única datada aproximadamente entre 100 y 75 a.C., de la que no existen ejemplos fuera de Balears.

Fernando Contreras aseguró que, posiblemente, esta plaquita de plomo formaba parte de la indumentaria del hombre talayótico convertido en profesional bajo el mando del ejército romano de Sanitja. La parte delantera de la pieza presenta un representación con formas que simulan espinas de pescado en combinación con pezones en relieve. El dorso es totalmente liso, tan sólo se observan cuatro pequeños elementos diseñados para que la pieza pudiera ir suspendida de dos hilos para convertir el objeto en la parte principal de un collar.

Por el momento, este hallazgo se expondrá en el Museu de Menorca y estará bajo la tutela del Consell insular.


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