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EDITORIAL
Distanciada
La presente temporada turística puede ser definitivamente la de la recuperación; "Balears vuelve a ser un destino de moda", proclamaba ayer con satisfacción el conseller balear de Turismo, Joan Flaquer, al presentar el informe de actividad correspondiente al primer semestre. El turismo va viento en popa en Mallorca; e igual ocurre en las Pitiusas. En cuanto a Menorca, los datos aportados, aún siendo positivos, invitan a moderar la euforia que se respira en el resto del archipiélago.Mientras en Mallorca el turismo llegado por vía aérea aumentó un 11,9 por ciento y en las Pitiusas un 9,2 por ciento, en Menorca la subida se ha quedado en un 3,2 por ciento. Un porcentaje esperanzador para nuestra isla es el referido al repunte de los visitantes británicos en un 4,4 por ciento y sobre todo el aumento del 13,4 por ciento del turismo español (un sorprendente 43,3 por ciento en el conjunto de Balears). El ligero incremento del índice de ocupación hotelera y una notable subida en el gasto -un 8,8 por ciento- son ciertamente unos buenos indicadores para que las Islas puedan consolidar su peso turístico. En términos económicos, sin embargo, Menorca sigue a la cola y bastante distanciada. De ahí que predomine un cierto escepticismo.
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