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EDITORIAL
Castro
Aun cuando la enfermedad de Fidel Castro es un "secreto de Estado", el vicepresidente cubano Carlos Lage ha informado que el jefe del Estado se recupera de modo satisfactorio de la operación de estómago. Quien sigue sin aparecer en público es Raúl Castro, hermano del dictador en quien oficialmente se ha delegado el poder.En cualquier caso, la enfermedad de Fidel Castro ha desatado una ola de especulaciones. Mientras en Cuba sus mandatarios esperan que Castro se reincorporará a sus responsabilidades políticas en las próximas semanas, fuera del país caribeño se suceden los análisis sobre el futuro del régimen cubano. La Habana se resiste todavía a hablar de transición, pero ésta llegará, previsiblemente más pronto de lo que desean los propios dirigentes de Cuba. A propósito de una transición hacia la democracia, importa sobre todo un planteamiento que se sustente en la paz. Una vía que requerirá una enorme capacidad de diálogo y compromiso entre las fuerzas políticas cubanas, incluidas las del exilio, y que sopese la viabilidad de una progresiva liquidación del castrismo. Por lo demás, no conviene precipitarse respecto a la utilidad del modelo de la transición española.
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