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EDITORIAL
Calzado
No parece que vaya a prosperar el establecimiento de un arancel en la Unión Europea para frenar la espectacular entrada de calzado chino y cuya venta por debajo del precio de coste perjudica obviamente a los fabricantes españoles e italianos.Tal como se informaba ayer, en el ejercicio 2004-2005 las importaciones de zapatos chinos han aumentado un 450 por ciento. Ante las presiones de España, la Comisión Europea ha decidido proponer el establecimiento de un recargo de 1,4 euros por cada para de zapatos que entre en el mercado europeo. El problema, no obstante, es que esta propuesta no será aprobada por el Consejo de Ministros de la Unión Europea ya que la mayoría de estados miembros rechaza la fijación de medidas proteccionistas. Frente a los intereses de los países productores de calzado, principalmente España e Italia, los estados que carecen de una industria zapatera importante prefieren defender el libre comercio y oponerse a la implantación de aranceles. Así pues, los empresarios del calzado menorquines deberán seguir luchando con tenacidad en un mercado cada vez más inundado de zapatos chinos y vietnamitas.
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