L. Maiques Flores.MaóLas medidas adoptadas y las tareas de limpieza desarrolladas la semana pasada tras el vertido que se produjo en Cala Figuera, en Maó, no han sido suficientes. Cerca de cuarenta embarcaciones amarradas en el Moll de Llevant, en la zona del Club Marítimo de Maó, presentan restos de chapapote. "Muchos barcos han quedado impregnados con los restos del vertido del "Mar Rocío", confirma Nacho Marra, gerente del Club Marítimo, quien se refiere a la existencia de "fugas" pese a la instalación de barreras de contención.
Estas fugas han provocado que las embarcaciones presenten, en mayor o menor medida, restos de una sustancia negra y pegajosa "costosa de limpiar", en palabras de Marra, lo que obligará con toda probabilidad "a sacarlas del agua mediante una grúa, a su limpieza con productos químicos y su repintado", explica el gerente del Club Marítimo.
El hecho de que las embarcaciones contaran con amarres gestionados por la entidad, ha obligado al Club Marítimo ha adoptar medidas a fin de paliar los perjuicios causados. "A parte de fotografiar y tomar nota de todos los barcos afectados nos hemos puesto en contacto con el abogado y el perito para evaluar los daños y decidir cuál será la vía a seguir", detalla Marra. El Club Marítimo también procederá a revisar la situación de los cabos de fondeo. "Son zonas pequeñas pero también han quedado impregnadas", afirma el gerente. A parte de las actuaciones iniciadas por el Club, Marra asegura que "hay propietarios que ya se han movilizado para presentar la denuncia o la reclamación correspondiente".
Incidente
El chapapote detectado en la zona del Club Marítimo tiene su origen en el vertido de 250 litros de fuel que se produjo en Cala Figuera la noche del pasado miércoles a causa de un fallo técnico en la maquinaria del "Mar Rocío". El derrame se apreciaba a las 10 de la noche y una hora más tarde, según explicaron fuentes de Autoridad Portuaria, se procedió a la instalación de una barrera de contención para evitar que el vertido se extienda hacia el puerto. A la mañana siguiente efectivos de la empresa, de Autoridad Portuaria y del Servicio de Limpieza del Litoral del Govern comenzaban las tareas de limpieza en las que participaron dos embarcaciones del citado servicio, una "virot" y una "pelican".
Para limpiar la zona y controlar el vertido se usó papel secante y se recogió el fuel, que tras su decantado, era extraído por un camión de recogida de aceites usados. Pese a estas prevenciones, el vertido se extendió hacia el Moll de Llevant. Quedaría por determinar si por el tiempo transcurrido entre que se detectó el derrame y se instaló la barrera de contención o por la insuficiencia de la misma.