Xim FusterLa feria Madridfusión, celebrada entre el día 15 y 19 de enero, es un gran escaparate para dar a conocer lo último en gastronomía y restauración, pero también para promocionar destinos turísticos a través del paladar. Éste es el objetivo que se han marcado los profesionales de bares, cafeterías y restaurantes asociados a PIME-Menorca cara a próximas ediciones.
Daniel González, cocinero de "Sa Pedrera des Pujol", fue la persona designada por parte de la Asociación para realizar una prospección sobre las posibilidades que ofrece esta muestra para los intereses de Menorca. A su regreso, el profesional constató que el encuentro internacional de Madrid es un magnífico lugar para dar a conocer el trabajo que se hace en Menorca para potenciar una oferta gastronómica única, "que tiene valor por sí misma, y no es oferta complementaria de los hoteles ni de nadie, sino un elemento de la propia cultura", afirma.
Con vistas a próximas ediciones, los restauradores menorquines se plantearán asistir a Madrid junto a los del resto de Balears para ofrecer una comida temática; aunque la idea aún se encuentra en fase embrionaria, González piensa que el foro es adecuado para promocionar la gastronomía local, ya que a la feria acuden actualmente más de 500 periodistas de todo el mundo.
Reflexiones en los procesos
Por otra parte, Daniel González destacó que en esta edición de Madridfusión se abrió una reflexión sobre el uso de ingredientes y materiales en la alta cocina. En este sentido, hoy día destacan dos Œescuelas´: "Por una parte, el estilo de Ferran Adrià propugna investigar en las tecnologías, la robótica, la desestructuración de los productos y la creatividad; es una forma de cocinar en la que se buscan los mejores ingredientes y se analiza incluso cómo reaccionará químicamente a determinado proceso de cocción". En el otro extremo se encuentra la corriente que defiende Santi Santamaría: "Volver a las raíces, buscar el producto en su esencia, los platos clásicos y la cocina de identidad. Esta línea apuesta por trabajar con los productos que se tienen en casa y conocer al payés que los cosecha. Es la cocina de raíces", explica González.
Ante esta doble tendencia de la gastronomía actual, el restaurador menorquín apuesta por fomentar "los recursos que tenemos", es decir, por reforzar una línea que destaque "el producto local, con un recetario muy amplio pero muy particular, porque ha bebido de muchas cocinas internacionales". Daniel González también explica que si Menorca tiene toda esta riqueza en cuanto a productos y recetas, "sería ridículo hacer, por ejemplo, cocina asiática. No tenemos que perder nuestras raíces, debemos recuperar platos y ofrecer nuestra propia imagen, algo exclusivo, y es exclusivo porque sólo se hace aquí".
Con ello, Daniel González no quiere significar que no se busque la creatividad: "Hablando como industria turística, lo normal es ofrecer un producto propio y ello significa que, por ejemplo, en lugar de usar queso parmesano para determinados platos, preferiré el queso de Mahón, que es un queso autóctono buenísimo. La cocina de autor es posible, porque estamos hablando del producto de la tierra y en Menorca se puede hacer, porque la variedad de las materias primas es muy elevada", concluye este empresario de la restauración.