Maria Soláconsumidores y compañías telefónicas mantienen desde hace algunos años una interesante relación que oscila entre el amor y el odio. Las telecomunicaciones se han convertido en algo imprescindible para la gran mayoría de la población pero los problemas que se plantean en relación a los nuevos métodos de comunicación pueden suponer, en ocasiones, un verdadero calvario. Facturas difíciles de descifrar, tarifas adicionales a veces incomprensibles y reclamaciones aparentemente inútiles son tan sólo algunas de las dificultades ante las que se encuentran los consumidores habitualmente. Éste fue el tema de la undécima edición de la Jornada de Consumo organizada por la Asociación Insular de Amas de Casa de Menorca que se celebró ayer en el Hotel Port Mahón con motivo del Día del Consumidor y que congregó a alrededor de 80 miembros de la entidad.
La jefa de la sección de educación del Instituto Nacional de Consumo, Pilar Guerrero, fue la encargada de mostrar a las asistentes el mejor método a la hora de revisar las facturas, analizando de modo práctico cada uno de los apartados del recibo. "Las compañías telefónicas están abusando de los consumidores llevando a cabo una serie de prácticas no deseables. La demostración de este hecho es que se trata de uno de los servicios públicos que presenta un porcentaje de quejas más elevado". aseguró Guerrero.
"Las compañías telefónicas no dan siempre toda la información que necesita el consumidor y, además, en ocasiones hay falta de transparencia y de atención al cliente", apuntó la experta. En este sentido, Guerrero se refirió a la entrada en vigor el pasado 1 de marzo de la mejorada Ley de Protección de los Consumidores, una medida que impone a los operadores de telefonía el cobro por segundos de las llamadas realizadas.
Además, Guerrero destacó la importancia de llevar a cabo reclamaciones en caso de que el consumidor tenga alguna queja. "Cuando un usuario no esté de acuerdo con la factura lo primero que debe hacer es dirigirse a la compañía en cuestión y pedir explicaciones". En este caso, la jefa de la sección de educación del Instituto Nacional de Consumo señaló la importancia de saber interpretar adecuadamente los recibos y las partidas que comprende la factura. "Si la empresa no responde a las expectativas del consumidor llega el momento de presentar una reclamación en los organismos de consumo pertinentes, como son las asociaciones de consumidores, las oficinas municipales de información al consumidor o las direcciones generales de consumo" explicó Guerrero quien añadió la importancia de almacenar todos aquellos documentos que acompañan a una reclamación y de realizar el mayor número posible de las gestiones por escrito, ya sea a través de burofax o de carta certificada.
Por otra parte, la jefa de la sección de educación del Instituto Nacional de Consumo aseguró que las organizaciones de consumo se encuentran trabajando actualmente con el objetivo de mejorar todavía más la Ley de Protección del Consumidor y para conseguir "una mayor transparencia de mercado y un incremento del equilibrio y de la protección para el consumidor".