Presentación. Forteza, Carbonero y Salord ayer en el Ayuntamiento
Isaac Pons de Rosa CiutadellaReformar el Teatre des Born supondrá una inversión de 5,5 millones de euros, según las estimaciones que incluye el proyecto ejecutivo presentado ayer en el Ayuntamiento de Ciutadella, y que pone fin a un largo periodo lleno de incógnitas sobre el futuro del escenario de Ponent más emblemático, después que fuera clausurado el 24 de febrero de 2006, hace ya casi cuatro años.
La alcaldesa, Pilar Carbonero, la concejala de Cultura, Maite Salord, y José María Forteza, arquitecto de la empresa redactora Arquison, dieron a conocer los detalles de un proyecto que ha supuesto una inversión de 150.000 euros, de los cuales el Consell ha aportado 50.000. La primera edil recordó que "cuando llegamos nos encontramos un proyecto básico y nuestro objetivo era redactar el proyecto ejecutivo y recabar la máxima financiación posible".
Sin embargo, la validez del proyecto básico ha sido escasa. "No era muy preciso, estaba muy verde", remarcó Carbonero. El documento final descarta una de las novedades más importantes, ampliar las dimensiones del teatro por la parte trasera del edificio. Así, se elimina la pasarela y las compuertas en la fachada posterior ya que "permitían ganar sólo sesenta centímetros de caja escénica y eso suponía gastar dos millones de euros más", puntualizó el arquitecto. Por su parte, la alcaldesa expuso que "se descartó porque no tenía sentido agrandarla teniendo en cuenta el rendimiento del teatro. Es una sala pequeña y no se justifica que se haga una inversión tan grande para ganar tan poco espacio".
El proyecto definitivo contempla una remodelación del teatro con una reducción en su inversión de casi dos millones de euros. La intervención constará de dos fases, la que se refiere a las obras en sí y que supone un gasto de 4.280.000 euros, y una segunda que servirá para dotar el espacio con su correspondiente equipación escénica, sonora y de luces, que requerirá de otros 1,2 millones de euros.
ParticularidadesEl proyecto ejecutivo prevé recuperar la fachada original de 1875 y que fue reformada a principios de siglo. En cuanto al aforo de la sala, Es Born contará con un total de 460 butacas, 209 de ellas en la platea y el resto en los palcos y el anfiteatro en la tercera planta.
Sobre el número de asientos, Forteza explicó que "tan sólo se han perdido quince butacas si se compara con el proyecto básico que tenía 475, hemos hecho lo posible para que haya cuantas más mejor pero teniendo en cuenta todas las medidas de seguridad que la normativa exige".
El nuevo teatro contará con cuatro "halls", uno por planta. El de la planta baja, en la entrada al recinto, ganará en amplitud gracias a la eliminación de las escaleras del lado derecho. Este espacio tendrá 50 metros cuadrados. Igual pasará en las plantas superiores, donde el nuevo diseño permite habilitar un "hall" en los demás pisos que serán de 20, 60 y 50 metros cuadrados, en la primera, segunda y tercera planta, respectivamente.
Una de las claves a la hora de ganar espacio ha sido ubicar la cabina de control en la parte trasera de la platea. "Los técnicos de sonido piden estar siempre abajo, y eso obliga a anular varias butacas para colocar el instrumental. Nosotros ya hemos previsto ese espacio y en la planta superior donde estaba antes la cabina habrá sitio para más butacas", explicó el arquitecto. Por otro lado, la platea recuperará también los palcos que tenía originalmente alrededor del patio de butacas, un diseño que se ajusta al que tenía en 1930.
En cuanto a las condiciones sonoras del teatro, el arquitecto aseguró que se escuchará tan bien abajo como en los palcos o en el anfiteatro. Igual pasa con la visibilidad, que Forteza indicó que aunque habrá distintos campos de visión, las condiciones serán buenas para todos. "Hemos querido desterrar la idea del gallinero desde donde se ve mal. Se verá bien", afirmó.
Se prevé también un mirador en la parte posterior del edificio, aunque menos extenso que el previsto en el proyecto básico. Sin embargo, esta actuación se aprovechará para adoquinar el tramo de calle de Sa Muradeta que bordea el teatro y eliminar las aceras, para que quede igual que la calle Des Mirador. Esta vía "cambiará en sus prioridades, los peatones tendrán preferencia sobre los coches", matizó Carbonero.
Plazos y financiaciónDesde el equipo de gobierno se aseguró que "ha habido muy poco tiempo desde que llegamos y nos pusimos rápido manos a la obra. Los arquitectos han hecho el proyecto definitivo en un tiempo récord, dudo que se pudiera hacer más rápido", aseveró Carbonero.
Disponer de este documento era fundamental para poder solicitar financiación a las demás administraciones. "Ya no será posible recibir financiación para 2010, pero aunque lo fuera tampoco serviría de nada, porque durante el próximo año queda pendiente toda la tramitación". Así, la alcaldesa indicó que el proyectó ejecutivo entrará en el pleno del mes de enero para que se apruebe, y luego se abrirá un periodo de exposición pública de un mes. A partir de ese momento, habrá que atender alegaciones si las hubiera y seguir con el proceso de licitación y adjudicación. "Los trámites durarán todo el año", dijo Carbonero, quien aseguró que "ya hemos hablado con el Ministerio de la Vivienda y están interesados en recuperar el teatro por su valor patrimonial, y también hablaremos con el de Cultura para la fase de equipamientos".
La propiedad de los palcosMaite Salord se refirió al proceso de adquisición de los 23 palcos privados por parte del Ayuntamiento, recordando que la propuesta definitiva que lanza el equipo de gobierno es de 6.000 euros por cada palco o 15 años de concesión. "Diez propietarios se decantan por vender, dos optan por la concesión a 15 años y uno más prefiere cobrar 3.000 euros y tener una concesión a 8 años. Para los diez palcos que quedan habrá que resolver algunos flecos", explicó la responsable de Cultura, quien calculó que el Ayuntamiento pagará alrededor de 120.000 euros en total para ser el titular único del Teatre des Born. Así las cosas, Salord manifestó su agradecimiento a las familias propietarias por su colaboración, ya que "sin la propiedad sería imposible dirigirse a otras administraciones para recabar financiación".