El concurso de acreedores de CATISA, la que fuera una de las empresas más importantes y dinámicas de la industria bisutera española, escribe las últimas páginas de una larga y lenta agonía. El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Palma ha abierto la fase de liquidación de la histórica firma, una vez descartada la posibilidad del convenio con los acreedores. El juez Víctor Fernández pone fin, con esta decisión, a la fase común del concurso y elimina el último trámite para que se ejecuten los activos de la empresa.
La liquidación de CATISA es el último eslabón de la cadena ininterrumpida de acontecimientos que han marcado los últimos años de andadura de la empresa que ha sido, al decir de todos, uno de los más fieles exponentes de la industria bisutera del país, como demuestra que empleara en sus mejores tiempos a 154 personas.
Los hechos que han conducido al fin de CATISA se precipitaron a raíz de la venta de la empresa en 1999 al empresario catalán Josep Maria Drudis. Fue entonces cuando los problemas de la fábrica empezaron de verdad. Las deudas de la empresa comenzaron a acumularse coincidiendo con la etapa de Drudis al frente de CATISA (1999-2001). Esta deuda acabaría siendo, según consta en el informe concursal presentado en su día al Juzgado, "trascendental". Drudis trató, "literalmente", de "hundir la empresa" para "aprovecharse del valor de los terrenos donde se ubicaba" y sobre los que tenía una opción de compra. El resto de la historia ya es conocida. La repentina muerte, en febrero de 2006, de Antoni Montserrat, quien estuvo al frente de la empresa, como gerente, entre los años 2003 y 2006, y la crisis económica general iniciada en 2008 y que lastraría también a otras empresas históricas del sector como Juan Valera -salvada del abismo, en el último instante, gracias al inversor catalán Josep Refusta- acabarían conduciendo a CATISA a su cierre definitivo.
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Como dice el señor Perea los perjudicados fueron los trabajadores.Pero no todos, Pues creo que unos 4 o 5 trabajadores se quedaron con toda la maquinaria y están trabajando con otro nombre y eso que el principal que esta al cargo de la empresa solía decir : O salimos todos o ninguno.
Menuda cara tiene...
AQUI SE HA TERMINADO CATISA, Y LOS QUE TRABAQJAMOS EN DICHA EMPRESA NOS DUELO QUE HAYA TERMINADO ASIM ESTA ES LA ESQUELA FINAL,EL JUZGADO DE LO MERCANTIL NO PODIA HACER OTRA COSA,LOS PERJUDICADOS FUIMOS LOS TRABAJADORES,R.I.P A CATISA
Libro, IRA POR UN ERE: Cuando terminé de leerlo, tenía la sensación de estar cabreado con los sindicatos, el gobierno, los empresarios, y... con más gente. Es una vergüenza que esté pasando lo que está pasando y encima que tengamos que aguantar que estén saliendo casos de corrupción cada dos por tres.
Es increíble que en esas condiciones el autor haya tenido el aplomo suficiente para narrarlo todo en un libro y de esa forma tan coherente, sencilla, inteligente y a veces ingenua. Se transluce un carácter responsable, luchador y rebelde. Merece la pena Leerlo. ¡No! a tanto concurso de acreedores y…¡No! a tantos ERE,s.