El Carnaval se despide este año con los tradicionales actos en los diferentes pueblos de la Isla. Las “torrades” de sobrasada han sido las protagonistas, además de algún que otro baile o alguna sesión de glosat.
En todo caso, el tiempo no acompañó ayer y deslució algunas de las actividades programadas. El frío viento y la lluvia hicieron acto de presencia de forma intermitente durante la tarde.
En Maó, el velatorio y lectura de testamento de Camestortes, que este año corrió a cargo de la Casa de Andalucía, se llevó a cabo en el Teatre Principal. El edificio recupera este acto después de más de una década, y el patio de butacas estuvo prácticamente lleno.
A medida que los ciudadanos se acercaban a dar el pésame se les entregaba un boleto de herencia con el que participar en un sorteo de regalos que se celebró posteriormente en la plaza Constitución, donde ya estaba todo listo para quemar el ‘bujot’ de Camestortes y ofrecer torrada de sobrasada a todos los asistentes. Como anécdota, decir que el viento dio algún que otro pequeño susto con la hoguera encendida.
El mismo ritual tuvo lugar en pueblos como Alaior, con su Bernat Figuerola; o Es Castell. Sant Lluís, por otro lado, celebraba un baile ‘Groc i Negre’ para despedir un Carnaval que este año ha estado de lo más animado.
... Cómo es el género humano. A un simpático camestortes, que nos hace pasar unos buenos días de subversiva diversión, le hacemos un bujot como los que ejecutan cada año en poniente, para luego pegarle fuego como un reo capital... en cambio el engendro ese de s'avia corema, alien de siete patas que nos conmina -inútilmente por supuesto- a no comer carne y a tachar días del calendario, esa se va de rositas. Pues vaya.