El edificio de la Casa de la Infancia en Maó. | Gemma Andreu

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Uno de los hechos más graves que se han imputado en el expediente disciplinario abierto a la exdirectora es que no denunciara al Ministerio Fiscal «una posible situación de abuso sexual» a una menor tutelada por parte de otro, del que en ese momento se desconocía si era ya o no mayor de edad.

Inmaculada Granell se ampara en la falta de un protocolo vigente para justificar su inacción y al hecho de haberse acordado que sería el propio jefe del servicio el que comunicaría lo ocurrido a la Fiscalía.Por contra, unos meses antes sí había acompañado a la víctima a la Comisaría de la Policía Nacional para interponer denuncia contra otro joven, que fue detenido e ingresado inmediatamente en prisión.

En este sentido, la exdirectora alude al protocolo genérico de abuso sexual infantil en Balears para atribuir la responsabilidad de interponer denuncia al profesional que haya tenido conocimiento de la agresión.

El Consell la acusa asimismo de haber dejado la toma de decisiones en manos de «personas inadecuadas» (la pediatra) por lo que respecta al implante anticonceptivo que se puso a esta misma adolescente que, además de diversos episodios de abuso sexual, había sido víctima de una violación.

Rumores, amenazas y suicidio

Esta misma ausencia de un protocolo concreto a seguir hizo que, por ejemplo, no se actuara ante los «rumores» de que se había visto a una de las tuteladas «saliendo de un piso, manejando dinero y haciendo regalos». O que se dejaran sin anotar en el expediente «las presuntas autolesiones y las amenazas de suicidio» de otro menor, ya que la educadora social y las auxiliares que atendieron el caso consideraron que «los hechos sucedidos no eran susceptibles de ser informados a través de una diligencia», ni llamaron siquiera a la directora para informarla.

En otro caso, la directora autorizó «irregularmente» a una menor a pernoctar fuera. La dejó salir indefinidamente del centro, sin mediar el preceptivo informe técnico, al ver cómo diversos menores se enfrentaban a esta y a sus padres con «una actitud y comportamiento violentos».