Taller de premsa.CP Antoni Juan- "¡Chicos, chicos! Tengo que explicaros una cosa"
Los juguetes se sorprendieron al ver a Laia la foca, porque hacía dos semanas que se había ido en una bolsa de plástico, envuelta en papel de regalo.
- "Laia, ¿cómo que has vuelto? ¿Qué tienes, un defecto de fabricación? - dijo la pelota, peloteando.
Todos los juguetes se quedaron callados y mirando a la pelota, hasta que el oso blanco dijo:
- "Deja hablar a Laia, pelota presumida".
Se volvió a crear un silencio pesado hasta que por fin Laia dijo:
- "Compañeros de almacén, no me han devuelto, he hecho yo Œalmadejuguetehazunviajete´ y por eso estoy aquí. Vengo de un lugar lleno de ventanas raras y he visto una cosa alucinante..."
Y dijo la pelota - "¿Como qué, como Spiderman sin hilo?"
Entonces, el muñeco de Spiderman que estaba dormitando en la misma estantería que la pelota, de repente abrió un ojo, estiró el codo dándole un empujón, y tirándola abajo. La pelota salió rebotando por el suelo del almacén, y se oyó al muñeco decir:
- "Lo siento chica, no te había visto".
Todo el almacén se rió "ja ja ja ja ja".
- "Por favor, dejadme hablar de una vez por todas. Como os decía vengo de un lugar lleno de ventanas enormes, con imágenes de otros países que no conocía y que no conocéis. De algunos nos suena el nombre pero... no os creáis, en realidad no tenemos ni idea.
He visto niños pobres, sin juguetes pero con la ilusión en su cara. Niños sin comida, sin ropa elegante pero con una sonrisa siempre.
Laia acabó de explicar la historia de los niños sin juguetes, y algunos de los que estaban en el almacén soltaron más de una lágrima.
- "Laia, enséñanos dónde están esas ventanas, que me parece que no te creo" -dijo la pelota haciéndose la presumida.
- "¡Eso, eso! -dijo la Barbie.
La pelota y la Barbie se miraron fijamente con una sonrisa malvada.
Spiderman se sorprendió al ver que Barbie, su amante, se ponía de parte de la pelota. Pensó que ya no la quería, que ya no le gustaba.
- "Muñeca, cuidadito, que te subo el tanga" -dijo Spiderman.
Barbie se avergonzó y volvió a su caravana toda mosqueada.
Laia tuvo una idea. - "Qué os parece si hacemos un Œalmadejuguetehazunviajete´ todos juntos y lo veis con vuestros propios ojos?"
La mayoría del almacén estuvo de acuerdo menos la pelota, Barbie y pocos más. Pero al final partieron todos, incluso la pelota para chafardear.
La redacción de la tele se convirtió en algo parecido a un "Toys-r-us". Suerte que era de madrugada y ya no quedaba nadie. Encendieron los ordenadores como pudieron y comprobaron que Laia tenía razón.
Algunos empezaron a cambiar de idea, y a cambiar de país. Y decidieron divertir a los niños pobres.
De repente, se escuchó como todos a la vez decían desde el fondo de las pilas "almadejuguetehazunviajeteparaentreteneralosniñospobretes". En un tris tras los juguetes se repartieron por todo el mundo pobre. Vieron que los niños fliparon en colores, llenos de alegría, y es que algunos nunca habían visto ni a Spiderman, ni a Barbie, ni al oso blanco, ni al coche de Batman... pero a la pelota nadie le hizo caso, porque ya tenían una de trapo.
La pelota se puso a llorar sola en un rincón ¡todo era tan diferente para ella! Hasta que unos niños curiosos se acercaron al oir su llanto, la vieron muy guapa y muy triste, y se pusieron a jugar con ella.
Y a partir de ese momento, el mundo dio un giro de 180 grados. Todos los niños de todo el mundo entero estaban jugando contentos a la vez, y a partir de entonces todo fue mejor para esos majetes.
Y colorín colorado este cuento entre Irene, Manu, Maria, Lorena, Estefi, Yoli, Yuli y Rosa, con la colaboración especial de Cristian, hemos acabado.