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Los resultados electorales han supuesto para el PP un descalabro sin paliativos. Ha pasado de ser la primera fuerza política durante la última década a caer hasta la tercer posición con Ciudadanos, un partido con muy poca estructura local, pisándole los talones. El balance de votos perdidos en el conjunto de Menorca es de 5.052 en comparación con 2016, una caída del 38,5 por ciento que se produce a pesar de que la participación se ha disparado y el censo ha crecido, dejando un recuento de casi 5.000 votos emitidos más. Se apela a la división de la derecha, pero lo cierto es que ni sumando los votantes que se han pasado a Vox el PP lograría ser la primera fuerza.

La sangría de sufragios de la formación popular –la peor de su historia– es generalizada en todos los municipios, pero el detalle de los resultados por pueblos revela diferencias importantes. El gran epicentro de la caída a plomo del partido de Casado en la Isla está en los principales polos de población, donde generalmente Ciudadanos ha conseguido sumar más apoyos. En Ciutadella y Maó el PP se ha dejado más del 40 por ciento de los votos obtenidos en 2016 (40,7 y 41,1 por ciento respectivamente), lo que ha propiciado una imagen inédita, el PP ocupando la cuarta fuerza y con dos formaciones de izquierdas por delante.

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Similar tendencia han seguido las poblaciones de la zona oriental de la Isla, Es Castell y Sant Lluís. En el primer municipio la hemorragia de votos ha sido incluso mayor, del 41,4 por ciento, y el PP también ha quedado relegado a la cuarta posición. En Sant Lluís ha resistido el envite de Ciudadanos y es tercera fuerza, pero la pérdida de sufragios también roza el 40 por ciento. En el otro lado de la balanza, aunque ni muchos menos equilibrándola, se sitúan los municipios de interior –por así decirlo–, con una única excepción, Es Mercadal, feudo tradicionalmente socialista en el que el PP ha perdido el 43,2 por ciento de votos y es tercero. Los pueblos en los que mejor ha resistido son Alaior y Ferreries.

Los votos obtenidos por Vox en el conjunto de Menorca (2.997) y los sumados por Ciudadanos en relación a los pasados comicios al Congreso (4.880) no bastan para explicar la pérdida de votos (5.052) de un PP cuya presidenta en la Isla, Misericordia Sugrañes, admitía ayer que es un momento «muy duro», aunque su lectura es en clave nacional y no local. «Confiamos en que el efecto rebote devuelva las cosas a su cauce. No vamos a perder la ilusión». En ese sentido descartó la autocrítica local y afirmó que «seguiremos en nuestra línea», más allá de algunos matices que se puedan pulir. El mensaje para los votantes del PP que se han pasado a Vox: «Han debilitado a la derecha y reforzado a la izquierda».