Varios niños miran tras la verja de un colegio reconvertido en centro de evacuación en la localidad de Ormoc, en la provincia de Leyte (Filipinas), el pasado viernes 5 de diciembre de 2014. Este pueblo fue fuertemente dañado por el paso del tifón Haiyan hace un año. | Robert Dejon

TW
0

El año 2014 ha estado marcado por el horror, el miedo y la desesperación para unos 15 millones de niños atrapados en conflictos alrededor del mundo, informó este lunes Unicef.

«Este ha sido un año devastador para millones de niños», lamentó en un comunicado el director ejecutivo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Anthony Lake.

Unicef, en un balance de los últimos doce meses, aseguró que «nunca en la historia reciente tantos niños habían sido sujetos a una brutalidad tan atroz».

«Niños han sido asesinados mientras estudiaban en sus clases y mientras dormían en sus camas; han quedado huérfanos, han sido secuestrados, torturados, reclutados, violados e incluso vendidos como esclavos», denunció Lake.

En total, Unicef calcula que hay 15 millones de menores atrapados por guerras en distintos puntos del mundo y que hasta 230 viven en países y áreas afectadas por conflictos.

Entre los peores casos, el Fondo de la ONU destacó los de la República Centroafricana, donde 2,3 millones de niños se han visto afectados por la guerra y unos 10.000 han sido reclutados por grupos armados.

En Siria, más de 7,3 millones de menores sufren el impacto del conflicto y 1,7 millones son refugiados. Durante los primeros nueve meses del año, se registraron además 35 ataques contra escuelas, que mataron a 105 estudiantes e hirieron a casi 300.

Tanto en Siria como en el vecino Irak -donde 2,7 millones de pequeños han sufrido las consecuencias de la violencia-, los niños han sido testigos de primera mano de la «creciente violencia extrema» de algunos grupos, según Unicef.

En Gaza, unos 54.000 niños perdieron sus hogares como consecuencia de la ofensiva israelí del verano, durante la que murieron 538 menores y más de 3.370 resultaron heridos.

En otros países, como Sudán del Sur, además de desplazar a cientos de miles de niños, la violencia ha contribuido a extender el hambre. Según los cálculos de Unicef, unos 235.000 menores de cinco años sufren en el país malnutrición extrema.

La agencia de la ONU destacó además que todas esas crisis han contribuido a dejar en un segundo plano la difícil situación que vive la infancia en otros países como Afganistán, la República Democrática del Congo, Nigeria, Pakistán, Somalia, Sudán y Yemen.

El ébola, además, ha dejado miles de huérfanos en Guinea, Liberia y Sierra Leona y a unos cinco millones sin posibilidad de acudir a la escuela.

«Es tristemente irónico que en este 25 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño, en el que hemos podido celebrar tanto progreso para los niños globalmente, los derechos de tanto millones de menores hayan sido brutalmente violados», señaló Lake.