Miles de personas han salido a la calle tras el terremoto. | Mario Guzm

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El mismo día en que se cumplen 32 años del del poderoso terremoto de 1985, que dejó miles de muertos, México sufrió hoy un nuevo temblor de una magnitud de 7 en la escala de Richter que destruyó edificios y provocó un pánico generalizado con miles de personas en las calles temerosas de volver a sus casas.

«Lo sentí muy fuerte, estábamos en el piso siete y el edificio se movió demasiado», explicó la oficinista Ivonne Solís, quien no pudo salir del inmueble hasta que terminó el temblor con epicentro en el céntrico estado de Morelos, muy cerca de la capital.

La joven, todavía asustada, reflejaba el sentir general de los 20 millones de habitantes del área metropolitana la Ciudad de México, una de las metrópolis más pobladas del mundo.

Más de una hora después del movimiento telúrico que sacudió el país a las 13.14 hora local (18.14 GMT), miles de personas no se atrevían todavía a entrar en sus casas, mientras los equipos de rescate rebuscaban entre los escombros de los edificios derrumbados.

«Ha sido horrible, yo lo he sentido peor que el del otro día (el del 7 de septiembre)», dijo a Efe Ana Bofill, una española residente en México que se tropezó mientras bajaba las escaleras de su edificio, haciéndose una pequeña herida en una pierna.

Bofill, que tenía un vuelo de regreso a España, afirmó que el movimiento telúrico más fuerte que ha sentido en estos dos años y medio en el país.

En el momento del temblor la gente se lanzó a las calles, mientras los edificios y el suelo se movían por completo, causando verdaderas escenas de pánico entre los capitalinos.

«Pensé que iba a ser pasajero y muy suave, se empezaron a mover las edificaciones y salimos todos porque pensábamos en verdad que se iba a caer», contó el colombiano Jonathan Barbosa.

Al evacuar el edificio, Barbosa escuchó como muchos cables de la luz empezaron a chocar y explosionar. «Estoy muy asustado», reconoció.

El número de edificios dañados o parcialmente destruidos en la capital de México, Puebla y Morelos aumenta por momentos, además de cortes en el servicio eléctrico y de telefonía.

La gente no se atreve a entrar todavía en sus casas, mientras informaciones todavía no oficiales hablan ya de algunos edificios derrumbados en la céntricas colonias de La Condesa, la Roma y la Del Valle, así como fugas de gas e incendios varios.

Mediante redes sociales, quienes tienen acceso a Internet informan a familiares y amigos de su estado.

Este sismo se ha registrado exactamente el mismo día en que se conmemora el 32 aniversario del terremoto de México de 1985, que fue de magnitud 8,1 y se provocó 45.000 muertos, según organizaciones civiles, y 20.000 según cifras oficiales.

Dos horas antes del terremoto de hoy, a las 11.00 hora local (16.00 GMT), se realizó una macrosimulacro en la Ciudad de México, al activarse la alerta sísmica, que suena en los altavoces desplegados por toda la ciudad.

Y, como cada año, el presidente del país, Enrique Peña Nieto, colocó la bandera nacional a media asta en señal de luto y recuerdo de las víctimas de 1985.

La triste efeméride coincide este año además con el gran terremoto del pasado 7 de septiembre, de 8,2 en la escala de Richter y que sacudió el centro y sur de México dejando al menos 98 muertos; 78 en Oaxaca, 16 en Chiapas y 4 en Tabasco.

Si bien también se sintió con fuerza en la capital al filo de la medianoche, los estados más afectados fueron Chiapas y Oaxaca, uno de los más pobres, donde hay centenares de miles de damnificados y miles de viviendas derruidas.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, reportó derrumbes y fugas de gas tras el fuerte terremoto de hoy de 7 en la escala de Richter y pidió serenidad a la ciudadanía, ya que se pueden reproducir réplicas del movimiento telúrico.

«Hago un respetuoso llamado a la población a mantener la serenidad y estar atentos a las alerta y recomendaciones de Protección Civil», dijo el mandatario en un mensaje transmitido por radio.