Un soldado del ejército ucraniano en una trinchera en el frente de Niu York, Donetsk (Ucrania). | Diego Herrera - Europa Press

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La Embajada de Ucrania en España ha pedido al Gobierno de Pedro Sánchez más compromisos bilaterales y, dado que «las declaraciones no protegen de las balas», ha reclamado el envío de ayuda práctica, incluidos equipos de protección individual, con los que poder responder con mayor eficacia a la «agresión» emprendida por Rusia. El encargado de negocios ucraniano, Dmytro Matiuschenko, ha subrayado en una entrevista a Europa Press que «es hora de actuar» y pasar de las palabras a una «ayuda práctica», en un mensaje que extiende en general a todos los países aliados y, en lo particular, a España. Sánchez trasladó personalmente el apoyo español al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, cuando ambos coincidieron a mediados de diciembre en una cumbre en Bruselas y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, viajó este mes a Ucrania con un mensaje similar. Matiuschenko ha agradecido que España mantenga una «postura firme» de apoyo a la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, «Crimea incluida», pero considera que «hemos llegado al momento en que las declaraciones no son suficientes». Cree que España puede hacer más para reforzar las capacidades defensivas de Ucrania y avanzar en otros aspectos «que podrían salvar la vida de la gente», como chalecos antibalas y cascos. En este sentido, ha recordado que varios países ya han enviado ayuda militar, incluidas municiones. Asimismo, ve margen para seguir progresando en otra ayuda «de índole más humanitaria», como por ejemplo elementos para el desminado, y en fórmulas que permitan garantizar la «estabilidad macrofinanciera» de Ucrania.

El diplomático ha apuntado que «Rusia está en guerra con Ucrania desde 2014» y ha cuestionado la tibieza de los países aliados durante estos últimos años respecto a Moscú. No se habría tenido en cuenta que «cuanto más preparada esté Ucrania económica y militarmente, menos tentaciones tendrá Rusia para atacar». Moscú, ha añadido, ha entendido esta inacción, esta ausencia de medidas «suficientemente duras», como una «debilidad», si bien ha querido aplaudir la unanimidad imperante en el seno de la Unión Europea en cuanto a las sanciones adoptadas en las últimas horas. A corto plazo, ha reclamado gestos políticos claros, lo que pasaría por apuntalar las perspectivas de adhesión de Ucrania tanto a la UE como a la OTAN. Zelenski prometió tras su reelección avanzar en los dos frentes, pero por ahora ambos procesos siguen paralizados y enturbiados por las constantes amenazas rusas. Matiuschenko ha asegurado que es «el momento decisivo» en que los países del bloque comunitario «tienen que mostrar que Ucrania tiene futuro en la UE», habida cuenta de que sería «un gesto de apoyo muy grande». «Ningún otro país que ahora forma parte de la UE ha pagado un precio tan alto para ser miembro», ha agregado, aludiendo a los 14.000 muertos por el conflicto en el este de Ucrania. El mensaje se extiende en la misma medida a la OTAN, para la que ha propuesto «marcos temporales fijos», es decir, un horizonte en el calendario al que poder agarrarse y que tendría «un valor muy simbólico». El encargado de negocios ucraniano ha subrayado que una mayoría de ciudadanos cree que entrar en la Alianza Atlántica es «un paso imprescindible».

El despliegue masivo de tropas rusas cerca de las fronteras ucranianas y el reconocimiento esta semana de la independencia de ciertas áreas las regiones de Donetsk y Lugansk han disparado las tensiones, pero Matiuschenko prefiere no entrar en «hipótesis» porque «nadie sabe lo que podría ocurrir en las próximas horas». Sí ha recalcado que el Ejército ucraniano está «preparado para cualquier decisión que pueda provenir del Kremlin», un marco en el que también ha incluido la propuesta de declarar el estado de emergencia conocida este mismo martes. El diplomático ucraniano, sin embargo, ha llamado a no caer en el alarmismo, porque el Gobierno estima que Ucrania pierde «de 2.000 a 3.000 millones de dólares» al mes «solo por los avisos de ataque» que provienen de capitales occidentales.