Logotipo de la cooperativa global de servicios de mensajería financiera segura Swift. | Reuters

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En las últimas horas se ha hablado mucho de la posibilidad de que las potencias europeas acuerden el veto a Rusia en Swift, algo que a la práctica dejaría herido de muerte la posibilidad de realizar transacciones comerciales por parte de las empresas rusas y los órganos del régimen. Se trata de un sistema en auge en los últimos tiempos, hasta el punto que ha reconfigurado las relaciones en el ámbito financiero a nivel internacional.

No es descabellado asimilar la cancelación de Swift con los daños materiales de una detonación nuclear. Así lo ha hecho el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, tras un encuentro informal en París con sus colegas. Francia es partidaria de activar este duro correctivo económico para contrarrestar la deriva belicista de Vladímir Putin. Sin embargo otros socios, entre ellos Alemania e Italia, mantienen mayores reticencias en dar un paso decisivo. Quizás de no retorno.

En palabras de Le Maire el posible bloqueo a Rusia del sistema internacional de pagos y datos bancarios Swift «es el arma nuclear financiera», ya que permite congelar las operaciones y transacciones de las entidades financieras rusas en el exterior. Swift, siglas en inglés de Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication, es el principal sistema de mensajería que utilizan los bancos para realizar pagos seguros y rápidos a través de las fronteras nacionales, y permite que el comercio internacional fluya con suavidad.

No obstante, hay voces que discrepan de la afirmación de que retirar a Rusia de Swift sería algo definitorio en el actual estado de las cosas. Los expertos recuerdan que la propia organización que sustenta Swift y lo ha desarrollado desde el año 1973 no es partidaria de aplicar restricciones a países. Además, algunos actores de la esfera internacional creen que el veto de Swift podría llevar a las autoridades rusas a usar canales alternativos para no detener la maquinaria financiera. Algunas fuentes incluso apuntan que podría operar a través de China, de modo que en Occidente no existe unidad de acción en esta materia. En todo caso, el impacto de esta operación quedará muy sujeto a las respectivas propagandas.