El presidente de Rusia, Vladímir Putin. | MAXIM SHEMETOV

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El presidente de Rusia, Vladímir Putin, marcó este domingo nuevas líneas rojas a Occidente en los mares Negro, Báltico y el Ártico con la aprobación de una nueva doctrina naval, influida por los cambios geopolíticos provocados por la campaña militar rusa en Ucrania. «Hemos marcado abiertamente las fronteras y zonas de los intereses nacionales de Rusia, tanto económicas como estratégicas, que son vitales», aseguró Putin al intervenir en el Día de la Armada en San Petersburgo. Putin agregó: «Principalmente, se trata de nuestra zona ártica, las aguas de los mares Negro, de Ojotsk y de Bering, y los estrechos del Báltico y las Kuriles».

«Garantizaremos su defensa de manera firme y por todos los medios», subrayó. Adelantó que «en los próximos meses» la Armada rusa recibirá los nuevos misiles de crucero hipersónicos «Tsirkon», que equiparán la fragata «Almirante Gorshkov». Putin, que anunció en 2018 el nuevo programa de rearme con armamento hipersónico, destacó que «Tsirkon» «no tiene análogos en el mundo» y que el alcance de dichos misiles es prácticamente ilimitado. «La flota cumple con éxito y honor las misiones estratégicas en las fronteras de nuestro país y en cualquier lugar del océano... Se perfecciona constantemente. La zona en la que servirá el buque equipado con los misiles hipersónicos 'Tsirkon' se determinará dependiendo de los intereses a la hora de garantizar la seguridad de Rusia», resaltó.

El documento, de acuerdo a sus autores, permitirá a Rusia ampliar su potencial naval al agilizar la movilización de los recursos a cargo de la Armada, lo que incluirá los barcos civiles y sus tripulaciones, además del empleo de la infraestructuras marítimas en tiempos de guerra. La ceremonia de la firma de la nueva doctrina tuvo lugar en la fortaleza de Pedro y Pablo de San Petersburgo después de que el jefe del Kremlin diera inicio a la parada naval en la antigua capital zarista y la isla de Kronstadt. «¡Saludos camaradas! ¡Les felicito por el Día de la Armada!», dijo Putin abordo de la lancha con la que surcó las aguas del Golfo de Finlandia acompañado por el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú.

Según el Kremlin, en la parada naval del domingo participan más de 40 buques, submarinos y lanchas, 42 aviones y más de 3.500 soldados, aunque actos similares se celebran en otros puertos como en enclave báltico de Kaliningrado. Desde el inicio de la intervención militar en el país vecino, la flota rusa ha jugado un papel activo a la hora de atacar con misiles territorio ucraniano. En abril Rusia sufrió su mayor revés con el hundimiento a manos de Ucrania del buque insignia de su flota en el mar Negro, el crucero portamisiles Moskvá, donde habrían muerto una treintena de marineros.