Agentes de la Policía frente al Capitolio de EEUU durante el asalto. | Europa Press

La Policía del Capitolio de Estados Unidos (USCP) ha anunciado un aumento de la seguridad para los parlamentarios alegando a un aumento de la tensión política en el país que habría aumentado el peligro para los congresistas y senadores. La decisión tiene lugar días después de que Paul Pelosi, el esposo de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, fuera atacado en su vivienda en San Francisco, según ha sabido la agencia Bloomberg.

«Creemos que el clima político actual exige más recursos para proporcionar capas adicionales de seguridad física para los miembros del Congreso», ha aseverado el jefe de Policía del Capitolio, Tom Manger, en un comunicado. Después de revisar el incidente del pasado viernes, la USCP ha mostrado su disposición a mejorar su servicio de seguridad, puesto que Estados Unidos «no puede permitirse facilitar las cosas a los posibles malos actores».

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«La asistencia que recibimos de nuestras agencias asociadas es crucial para garantizar la seguridad de los miembros del Congreso mientras están fuera del Capitolio. El Departamento continuará coordinándose con las agencias policiales estatales y locales sobre la seguridad de los miembros», ha detallado la Policía del Capitolio. «Durante este tiempo de mayor tensión política, continuamos monitorizando miles de casos en todo el país, en un esfuerzo por detener las amenazas potenciales antes de que aparezcan en los titulares», ha añadido, asegurando que tan solo un 12 por ciento de los posibles atacantes a políticos en Estados Unidos son identificados y procesados antes de que actúen.

Paul Pelosi, de 82 años, fue atacado el pasado viernes en su domicilio por David DePape, a quien se ha identificado como presunto autor del suceso. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ya ha informado de que DePape ha sido acusado de agresión e intento de secuestro. El marido de Pelosi resulto herido tras ser golpeado con un martillo, si bien el principal objetivo del asaltante era la propia presidenta de la Cámara, quien en aquel momento no se encontraba en su domicilio, por lo que las inmediaciones de la vivienda no contaban con el destacamento de seguridad habitual.