El Aita Mari en una imagen de archivo en Palma. | Laura Becerra

El barco de salvamento humanitario Aita Mari ha aplazado «temporalmente» su próxima misión de rescate ante la petición «extraordinaria» de la Capitanía Marítima de Castellón para que espere «a conocer mejor» la postura del nuevo gobierno de Italia al respecto y se evite así un posible daño al sector naviero español. La ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) finalizó el pasado viernes las visitas del servicio de inspección de la citada Capitanía Marítima con resultado «satisfactorio», por lo que esta semana se expedirán los certificados que permitirían la navegación del buque.

Sin embargo, según explica SMH en una nota, la autoridad marítima ha pedido que se suspenda por el momento su actividad en el Mediterráneo «debido a la incertidumbre que hay en Italia respecto a las medidas que pueda tomar el nuevo gobierno de extrema derecha», entre ellas, puede estar el inicio otra vez de las inspecciones. Según el Memorándum of Understanding (MoU) de París, la detención de un buque de aquí a fin de año podría suponer «un efecto devastador para el sector naviero español» porque perdería su actual categoría en materia de seguridad -ahora tiene la blanca, que garantiza la mayor seguridad para la flota-.

«Supondría el descenso automático de la misma. Esto implica un efecto devastador en el frágil sector naviero español, perdiendo fletes y aumentado los costos, como las primas de seguros en otros barcos certificados por las autoridades españolas», destaca. Por ello, ante «una eventual detención del Aita Mari en Italia, por motivos claramente políticos» y «en solidaridad con las cientos de personas que podrían verse afectadas en sus empleos y, en general, con el sector naviero español», SMH ha aceptado que el barco de salvamento y ayuda humanitarios permanezca en aguas españolas hasta finalizar el año.

«Actualmente, el gobierno de Giorgia Meloni está demorando el desembarco de cientos de personas que permanecen en los barcos de rescate Ocean Viking y Rise Above. El barco SOS Humanity inició el desembarco la pasada noche del sábado y Geo Barens la noche del domingo, y permanecen aún en ambos, 35 y 217 personas, respectivamente», remarca la ONG. Subraya que se les ha negado el desembarco «en un claro incumplimiento del principio de no devolución», además de suponer «un trato vejatorio e inhumano a personas supervivientes de un largo y penoso proceso migratorio».

SMH insta al Gobierno español, a la Comisión Europea, a los organismos internacionales y a las agencias de la ONU a que exijan al ejecutivo italiano «el cumplimiento de los tratados internacionales, que obligan a dar puerto seguro de desembarco a los barcos que llevan a cabo operaciones de salvamento». El Aita Mari, una vez que se expidan los certificados, solicitará despacho para navegar hasta Menorca y continuar allí «con la labor de sensibilización y educación para la transformación social, acción con la que también tiene un compromiso estratégico».