Lloyd Austin, secretario de Defensa de los Estados Unidos. | Reuters

El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, y su homólogo chino, Wei Fenghe, mantuvieron este martes un encuentro en Camboya, en el que hablaron de «las relaciones de defensa y de asuntos de seguridad regional y global» y el secretario estadounidense insistió en la «necesidad de gestionar de manera responsable la competencia (entre las dos potencias) y mantener líneas de comunicación abiertas». Así lo indicó el Departamento de Defensa de EE.UU. en un comunicado tras el que ha sido el primer encuentro entre ambos mandatarios desde las tensiones surgidas entre las dos potencias en agosto por Taiwán y el tercero entre altos cargos de ambas potencias en ocho días.

El encuentro se produjo en la ciudad camboyana de Siem Reap en los márgenes de la cumbre de ministros de Defensa de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), a la que ambos están invitados. Respecto a Taiwán, el mayor punto de fricción entre ambas potencias en los últimos meses, Austin pidió a Pekín que «se abstenga de más acciones desestabilizadoras» y se opuso a cambios unilaterales en el statu quo, en la línea de lo expresado por altos cargos estadounidenses en los últimos meses. La de hoy es la primera reunión entre los responsables de Defensa de las dos potencias desde su encuentro en el Diálogo Shangri La en Singapur el pasado junio, antes de que las tensiones se dispararan en agosto a raíz de un viaje a Taiwán de la entonces presidenta de la Cámara Baja de EE.UU., la demócrata Nancy Pelosi. Pekín respondió a la visita con los mayores ejercicios militares en torno a la isla en décadas, además de sanciones comerciales sobre Taipéi.

En el encuentro, el responsable del Pentágono reafirmó el compromiso de EE.UU. con la política de una Sola China y recalcó la importancia de la «paz y la estabilidad» en el estrecho de Formosa, que separa Taiwán de la China continental. Austin, según el comunicado, también recalcó la «importancia de un diálogo sustancioso para reducir el riesgo estratégico, mejorar la crisis de las comunicaciones y mejorar la seguridad operacional». En este sentido, mostró su preocupación por «el comportamiento cada vez más peligroso» de aviones del Ejército chino en la región del Indopacífico, lo que «aumenta el riesgo de accidente», y afirmó que Estados Unidos seguirá «volando, navegando y operando donde lo permita la ley internacional». Se trata del tercer encuentro entre representantes del más alto nivel de China y EE.UU. en ocho días, después de sendas reuniones del presidente, Joe Biden, y su vicepresidenta, Kamala Harris, con el presidente chino, Xi Jinping en Bali y Bangkok.

En el encuentro de la semana pasada entre Biden y Xi en los márgenes de la cumbre del G20 en la isla indonesia de Bali, ambos mandatarios escenificaron un acercamiento para evitar que sus tensiones desemboquen en un enfrentamiento bélico. Biden comunicó a Xi un mensaje casi idéntico al que Austin trasladó hoy a Wei: Washington no ha cambiado su política de una Sola China, pero se opone a «cualquier cambio unilateral en el statu quo» de cualquiera de las partes. Por su parte, Xi advirtió a Biden de que Taiwán es «la primera línea roja que no se debe cruzar» y aseguró que espera que EE. UU. haga «honor a su promesa» de no apoyar una eventual independencia de la isla.