El ministro de Energía de Luxemburgo, Claude Turmes (i), y la ministra de Energía de Estonia, Riina Sikkut (d), sonríen mientras posan con una camiseta que lleva el lema 'Convocaremos tantos consejos de energía como sean necesarios', durante un consejo especial de energía de la UE sobre la crisis energética. | Reuters

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Los países de la Unión Europea han logrado este lunes un acuerdo para poner un tope de 180 euros el megavatio hora (MWh) en las compras de gas en la Unión Europea, un mecanismo de corrección que finalmente sale adelante con el apoyo de Alemania pese a sus reservas durante la negociación. Este nuevo mecanismo, al que sólo se ha opuesto Hungría en la votación final de los ministros de Energía reunidos en Bruselas, entrará en vigor el 15 de febrero y se activará cuando al mismo tiempo se superen los 180 euros en el mercado europeo durante tres días seguidos y haya una diferencia de precio de 35 euros respecto a los mercados internacionales también durante esos tres días.

«¡Por fin! Acabamos de llegar a un acuerdo para establecer un mecanismo que facilite una corrección de precios del gas natural si estos se disparan de nuevo», ha asegurado en un mensaje en redes sociales la vicepresidenta cuarta del Gobierno y responsable de Transición Ecológica, Teresa Ribera. Los ministros llegaron a la reunión con el mandato de cerrar este mismo lunes el mecanismo de corrección del mercado, tras el ultimátum que les dieron el pasado jueves los líderes europeos a fin de contar en 2023 con una herramienta para evitar picos de precios excesivos en el mercado europeo.

La falta de unanimidad entre ministros ha hecho que la presidencia checa haya sometido la propuesta a votación, saliendo adelante por mayoría cualificada. «El papel del mecanismo será intervenir cuando los precios del gas alcancen niveles de precios irracionalmente altos, como fue el caso en agosto de 2022. Por lo tanto, espero que este mecanismo nunca se use», ha señalado la ministra de Energía de Bélgica, Tinne van der Straeten, que durante los últimos meses ha estado en el frente común junto a España, Grecia e Italia.

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Según el acuerdo alcanzado, el mecanismo se activará cuando al mismo tiempo se superen los 180 euros en el mercado europeo durante tres días seguidos y haya una diferencia de precio de 35 euros respecto a los mercados internacionales. Estará vigente a partir del 15 de febrero de 2023 y, una vez activado, el límite de oferta dinámica se aplicará durante al menos 20 días hábiles. Si el límite de puja dinámica es inferior a 180 euros/MWh durante los últimos tres días laborables consecutivos, se desactivará automáticamente.

También se desactivará automáticamente, en cualquier momento, si la Comisión Europea declara una emergencia regional o ante una situación de «racionamiento» en la que el suministro de gas sea insuficiente para satisfacer la demanda de gas, ha informado el Consejo en un comunicado. Asimismo, se encarga a la Agencia para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) analizar sus efectos en los mercados financieros y energéticos y en la seguridad del suministro, para verificar si los elementos clave del mecanismo de corrección del mercado son los apropiados. El acuerdo final rebaja en gran medida la propuesta de la Comisión Europea que planteó un techo de 275 euros/MWh al precio máximo del gas, muy lejos de los objetivos de países como España, Bélgica o Grecia, principales impulsores de la medida.

Para suavizar la postura de Alemania, los Estados miembros han accedido a introducir en el reglamento un punto voluntario para permitir a los Estados acelerar los trámites de la legislación comunitaria medioambiental, han señalado fuentes diplomáticas, lo que en la práctica podría llevar a relajar los estándares con la vista puesta en desarrollar la instalación de energías renovables. «Hemos hecho nuestro trabajo, tenemos un acuerdo, otra misión imposible conseguida», ha proclamado el viceprimer ministro checo y responsable de Energía, Jozef Síkela, que como presidencia de turno de la UE hasta finales de este mes ha conducido las negociaciones.

Así Síkela ha celebrado que los ministros hayan podido acordar la «última pieza del puzzle energético», al tiempo que ha defendido que el resultado es un mecanismo «equilibrado» entre los dos bandos principales, que será a la vez «efectivo» y «realista». El ministro checo también ha recalcado que el tope que se ha fijado no actuará como un techo «fijo» sino que actuará como un límite «dinámico» y ha incidido en que se incluyen salvaguardas suficientemente robustos como para actuar «muy rápidamente, si no automática» en caso de perturbaciones graves en el mercado o de peligro para la seguridad del suministro.