Aunque no lo parezca, manipular el cuentakilómetros de los vehículos modernos es bastante sencillo.

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Todavía se escuchan casos de vendedores (tanto particulares como de concesionarios) que han trucado el cuentakilómetros de los modelos en venta para hacerlos más apetecibles ante los ojos de los posibles compradores.

La distancia recorrida es un factor que afecta directamente al precio del coche en venta: a más kilómetros, menos valor. Se entiende que un vehículo con mucho recorrido a sus espaldas tiende a fallar o a tener su mecánica en peor estado.

Por esta razón hay gente que manipula el cuentakilómetros, independientemente de si el vehículo es moderno o ya tiene una edad. Y es que, con los avances tecnológicos, se pensaba ponerle freno a esta práctica pero no ha sido así. Simplemente con el ordenador adecuado, es posible modificar la cantidad de kilómetros en el panel de control de cualquier automóvil.

Pero para descubrir si el modelo de ocasión que queremos comprar ha sufrido esta práctica, hay cuatro trucos que se pueden aplicar y que nos ayudarán a comprobar si la cifra del cuentakilómetros es fiable o no.

La Dirección General de Tráfico cuenta con un registro de los vehículos que circulan por las carreteras y ciudad españolas. En caso de querer asegurarse del estado de un coche, puede solicitarse este informe en el que están reflejadas las ITV, los kilómetros, las altas y las bajas y si el coche tiene alguna carga. Es un modo útil y oficial de asegurarse del estado general del vehículo.

El trámite anterior conlleva el pago de una tasa, mientras que consultar la documentación del coche es gratuito. En caso de compra, es indispensable que el coche venga con todos los documentos, si no habrá que sospechar del vendedor.

Para asegurarse de que los kilómetros del contador son los reales, basta con mirar la tarjeta de la Inspección Técnica y comprobar que los números, aunque no coincidan totalmente, tienen sentido.

Observar el estado de ciertas partes mecánicas nos ayudará a hacernos una idea de los kilómetros reales del vehículo. Por ejemplo, los frenos o el embrague suelen durar unos 100.000 kilómetros y pueden servir de guía para constatar el estado del vehículo y su mantenimiento o cuidado.

Este último truco está orientado a gente que tenga conocimientos de motor. Un vistazo exhaustivo al interior del coche, desde el volante y la palanca de cambio hasta el equipo de sonido, puede dar pistas de la edad real del vehículo.