El Palma Aquarium nos ha servido como escenario para este modelo que no ha cambiado excesivamente porque ya era un adelantado a su tiempo.

El Hyundai Kona fue presentado en 2017 y, en tan poco tiempo, se ha convertido en uno de los SUV más exitosos del mercado, con más de 240.000 unidades vendidas. El Kona recibió un restyling en 2020 para afrontar la segunda mitad de su vida comercial con éxito, ante la aparición de nuevos rivales, como el Juke.

Las modificaciones se han dado tanta en las mecánicas como en la estética, aunque en este último apartado se ha apostado por ligeros cambios. La verdad es que parecía difícil renovar un vehículo tan futurista como es este modelo ya en sí.

En el apartado estético, el cambio más significativo es la incorporación de un nuevo frontal con una parrilla más ancha rodeada por unas luces diurnas de leds; mientras que en la trasera son nuevos los paragolpes y los grupos ópticos, mientras que el N Line (el que hemos probado) monta un splitter en la zona baja del paragolpes delantero y tomas de aire más grandes, además de llantas de 18” de diseño exclusivo, paragolpes trasero específico y salida de escape doble.

La marca coreana se está convirtiendo en uno de los emblemas de los vehículos «amables» con el medio ambiente y esta «colonización» silenciosa la consigue poniendo a la venta muchos de sus productos en las diferentes variantes posibles.

Estéticamente, no se distingue excesivamente esta variante híbrida de la que no lo es. Este Kona Híbrido se distingue por tener sólo escrita la palabra ‘hybrid’ en la parte posterior del vehículo.

Hyundai

Nosotros hemos podido conducir la versión híbrida de 48v asociada al motor de gasolina de 120 CV, con cambio manual de 6 velocidades. Este sistema incorpora un motor de combustión con par adicional durante la aceleración en función del estado de carga de la batería y del grado de aceleración.

La energía eléctrica que emplea el sistema proviene de la frenada regenerativa y se almacena gracias a un alternador reversible en una batería de iones litio de 48 voltios -ubicada en la zona inferior del maletero-, para su posterior uso.

Su conducción es como es como el modelo de gasolina convencional, aunque algún detalle lo distingue como una ligera retención cuando dejamos de acelerar. El funcionamiento del sistema stop/start es de respuesta inmediata, con mucha anticipación, muy cómodo para ciudad y para atascos.

Este sistema de 48v es una ayuda eléctrica al motor de gasolina, nunca se llega a rodar solo en eléctrico. Y es más efectista que efectiva, al menos en este motor gasolina, ya que la diferencia de consumo es mínima. Así, el consumo de esta versión es de unos 5’6 litros a los 100 km, que es discreta. La velocidad máxima de este propulsor de 1.0 litro es de 180 km/h y tarda 11,9 segundos para pasar de 0 a 100 km/h. Son unas cifras discretas, pero suficientes para circular de forma alegre por las carreteras mallorquinas. La suspensión del vehículo es bastante equilibrada, con pocos balanceos, lo que permite trazar las curvas con precisión y rapidez. Aguanta de forma efectiva los caminos irregulares y tiene un buen ángulo de ataque por caminos off road.

INTERIOR

Una vez dentro de este nuevo Kona, el protagonismo es para el marcador, que es totalmente digital (una pantalla) y para el cuadro de la consola central, que combina todos los botones para facilitar las operaciones de manera intuitiva.

Quizá donde este modelo cojea más es en algunos de los materiales utilizados. Por ejemplo, el material de las manetas o algunos plásticos del salpicadero desmerecen un poco el conjunto, sin que llegue a ser un inconveniente.

El espacio de las plazas posteriores es suficiente para que tres adultos viajen de forma cómoda, y el espacio para las piernas también es suficiente para ir sentados sin estrecheces.

El maletero ha aumentado hasta los 374 litros de capacidad, que no es una cifra sobresaliente, aunque sí que permite que tres o cuatro bultos de generosas dimensiones quepan en su interior sin problema.