El presidente del gobierno Pedro Sánchez y el president de la Generalitat Quim Torra. | Ballesteros

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cree que la relación con el president de Generalitat, Quim Torra, está encauzada y es posible el trabajo conjunto entre las instituciones tras la reunión mantenida esta mañana, pero le ha advertido de que la autodeterminación no cabe en España.

Esa posibilidad de trabajar conjuntamente ha sido una de las ideas a la que se ha referido en varias ocasiones la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, en la rueda de prensa posterior a esa reunión, que ha calificado de «eficaz, institucional y llena de cortesía».
La vicepresidenta ha recordado que venimos de un período de «crisis política» con Cataluña desde hace varios años y que lo primero que hay que hacer es la normalización de relaciones con la Generalitat.

Ha anunciado que próximamente se va a convocar la Comisión bilateral Estado-Generalitat en el marco de la normalización de relaciones entre ambas administraciones, así como otras comisiones, establecidas en el Estatuto, sobre infraestructuras, transferencias y hacienda. «Queremos hablar de política social, de empleo, de dependencia, del Corredor Mediterráneo», de asuntos, ha resumido, que interesan a todos los catalanes.

Calvo ha informado de que también han acordado mantener una comunicación fluida y que no se produzca un «cortocircuito» en esa relación.

A pesar de esa sintonía, ha continuado la vicepresidenta, Sánchez ha trasladado a Torra que sobre el derecho de autodeterminación que defiende «hay muy poco que hablar» porque no está recogido en la Constitución ni en el Estatuto.

Sánchez le ha recordado el alto grado de descentralización existente en España, por lo que la vicepresidenta ha insistido en que en torno a esa propuesta no hay ningún margen de acuerdo.

Para la vicepresidenta, el Ejecutivo «tiene la obligación» de defender el orden constitucional y, aunque conozca que hay «un proyecto político independentista» en Cataluña, debe fomentar la distensión y el trabajo conjunto con sus autoridades.

Pedro Sánchez y Quim Torra en La Moncloa

Calvo ha reconocido que es sabido que Torra milita en el independentismo y es partidario del derecho a la autodeterminación , lo «que no existe en nuestro país y sí la autonomía», y en ese terreno se pueden encontrar.

Ha puesto como ejemplo que el Gobierno está dispuesto a levantar los vetos interpuestos por el anterior Ejecutivo ante el Tribunal Constitucional por distintas leyes aprobadas en el Parlamento de Cataluña.

Esas leyes hacen referencia a la pobreza energética, el cambio climático y la universalización de la sanidad, todo ello dentro de su propósito de normalización de las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat.

Tras insistir en que el ordenamiento jurídico español no admite la celebración de un referéndum sobre la independencia, ha precisado que «a otros gobiernos les han hecho dos referendos» en siete años, y ellos en un mes han recibido al presidente catalán en la Moncloa.

La vicepresidenta ha indicado que Torra había mencionado a los presos independentistas y que Sánchez le ha dejado claro que no hay presos políticos en España y que el Gobierno no puede interferir en las decisiones de los jueces. «A nadie se la escapa -ha dicho- que la situación no es sencilla, que hay que resolver con inteligencia, trabajo y paciencia» con reuniones como las de hoy en las que se pueden «sentar las bases» para esa distensión.
Sánchez le ha expresado a Torra su interés en acudir a los actos del primer aniversario de los atentados en Barcelona y Cambrils el próximo mes y que acudirá a las ceremonias, lo que fue bien acogido por el presidente catalán.

Preguntada la vicepresidenta si ello suponía que Torra había dejado de vetar al Rey Felipe VI, Calvo ha recordado que el Rey es el jefe del Estado y que acudirá a los actos «que le lleve su agenda en cualquier parte del territorio».

Respecto a si pensaba perseverar en la vía unilateral para conseguir la independencia, Calvo ha considerado que «los hechos valen más que cualquier palabra», en referencia al buen tono del encuentro, en el que «hemos hablado y escuchado, lo que significa que nos podemos encontrar sabiendo que somos muy diversos».