La diputada catalana, emocionada ante la muestra de afecto de la inmensa mayoría del hemiciclo. | Congreso de los Diputados

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El Congreso de los Diputados en pleno ha estallado en aplausos este martes, al principio de la intervención de Pablo Iglesias, en la jornada decisiva para la investidura de Pedro Sánchez. El motivo no era baladí: el líder de Podemos agradecía su esfuerzo por asistir a la cámara en persona a Aina Vidal, la diputada catalana de En Comú Podem que se ausentó de la primera jornada porque sufre cáncer. Todo el hemiciclo se levantó tras el agradecimiento sincero, con voz quebrada, de Iglesias. Mientras todos aplaudían en pie Vidal respondía también en pie a esa muestra de afecto, con lágrimas en los ojos.

¿Todo el hemiciclo? Todo no. Los diputados de Vox permanecieron sentados, expectantes. Tal y como se vio en la retransmisión de la jornada desde el Congreso, alguno dio unas cuantas palmadas desde su butaca, mientras el resto de diputados, incluso los que tienen opiniones y opciones políticas diametralmente diferentes a las de Iglesias y Vidal, le brindaban a esta su calor y afecto. Se trataba de humanidad más que de política, y ese gesto, o la ausencia de él, no pasó desapercibido para nadie.

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A algunos analistas políticos ha sorprendido, además, el hecho de que el líder de Vox, Santiago Abascal, iniciara su breve exposición condenando el asesinato de una mujer y su hija en Esplugues de Llobregat (Barcelona), y en cambio haya sido capaz de quedarse de brazos cruzados ante el apoyo unánime del Congreso expresado por sus compañeros a Vidal.

Tras la votación, y la confirmación de que Pedro Sánchez es el nuevo presidente del Gobierno, varios miembros de la formación de Vidal se han acercado a ella con un ramo de flores. El propio Iglesias ha sido el encargado de entregarle a la diputada catalana el ramo, y esta ha vuelto a reaccionar con emoción. Los diputados de Podemos la han rodeado y arropado nuevamente con su consigna: «Sí se puede».