El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque (i), junto al rey Felipe VI, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la alcaldesa de Getafe, Sara Hernández, en la inauguración del nuevo campus de Airbus, este jueves, en la localidad madrileña de Getafe. | Efe

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El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, ha asegurado, en referencia a las declaraciones negacionistas de personajes del mundo de la Cultura como Victoria Abril o más recientemente Miguel Bosé, que «una vez que uno se hace un poco famoso o conocido, tiene que tener cuidado con las cosas que dice y tratar de no confundir a las personas».

En una entrevista para Europa Press, ha indicado que los rostros conocidos deberían tratar de «no darles miedo, desazón o desconfianza» a los ciudadanos ante aquellas cosas en las que los ciudadanos deben confiar, como es el caso de las vacunas contra la COVID-19. «Por propia experiencia lo sé», añade.

Sin embargo, Duque admite que, al vivir en una «sociedad libre», existe «una libertad de expresión que es básicamente sagrada». «Las personas tienen que tener derecho a decir las cosas, la población es mucho más selectiva que lo que pudiera pensarse por Twitter, qué información le parece útil y qué información le parece poco útil», defiende.

En este sentido, declara tener «mucha confianza» en que los ciudadanos sepan ver, por ejemplo, qué medicamentos son buenos y efectivos para curar enfermedades. «La gente sabe distinguir y por eso tenemos libertad de expresión», justifica.

Por eso, no es partidario de sancionar a estas personas por sus declaraciones: «No entiendo que se pueda ni se deba sancionar a las personas por el ejercicio de la libertad de expresión». En cierto modo, cree que las afirmaciones de famosos sobre cuestiones negacionistas tienen un «efecto muy limitado» en los ciudadanos y sólo suponen un «peligro» para unas «pocas personas». «Pero sancionar a las personas porque diga barbaridades o cosas manifiestamente erróneas no se puede hacer», deja claro.

Para contrarrestar esto desde la parte institucional, Duque aboga por «informar» de las verdades desde el Gobierno y en confiar en la labor que realizan los periodistas, «que recaban información de varios sitios para después hacer una información mucho más ecuánime». Incluso lanzar campañas «estaría bien pensado», aunque el ministro reconoce que «no hay tiempo» para ello.

Preguntado sobre si la paralización de la llegada de las dosis de Janssen a España complicaría la previsión de vacunación, Duque es claro: «Nosotros tenemos contratadas un número de vacunas más que suficiente para llegar al objetivo del 70% de la población adulta antes de final de verano». «Desde luego, las cuenta salen», insiste.

De hecho, asegura que las dosis que iba a recibir España de la vacuna de Janssen representan «una cantidad bastante pequeña» de las dosis totales de vacunas que el país va a recibir durante este mes de abril, y confía en que en este mes se resuelva la situación.

«Cuando se empieza a vacunar a la gente con las diferentes vacunas, se obtienen nuevos datos que hacen que haya que tomar precauciones extra y tener más vacunas para darse un tiempo hasta que se toman las decisiones correctas, pero eso creo que en ningún caso tendrá efectos sobre el objetivo final», explica el ministro en referencia a los efectos adversos que se han ido conociendo de algunas vacunas, y afirma que «está totalmente garantizado» el proceso para llegar al objetivo marcado por la UE.

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Así, indica que cuando se produce una suspensión en la administración de un fármaco, «es mejor no sacar conclusiones inmediatamente», sino esperar a que las autoridades sanitarias se manifiesten en base a los datos científicos disponibles. «Creo que no debemos reaccionar tan rápido a estos cambios que ocurren, que son normales, previsibles cuando las fábricas están a tope y se está vacunando a millones de personas con un medicamento nuevo que nunca se había hecho en la vida a esta velocidad», añade.

En cuanto a si la vacuna de AstraZeneca debería suministrarse a aquellos que así lo deseen, Duque se muestra a favor de «esperar un poco de tiempo para poder tomar una decisión más fundada en datos científicos» para establecer la administración voluntaria con esta vacuna. «Lo mejor que podemos hacer es informar a la población de que esto es el resultado de aplicar el proceso científico adecuado a máxima prudencia y a tener al final un producto que es completamente seguro», defiende.

Y, según Duque, en el momento en que se tenga toda la información sobre las vacunas, la ciudadanía tendrá «confianza» y «fe» en ellas como con cualquier otro medicamento. En este sentido, recuerda cómo en septiembre y octubre la gente parecía que tenía dudas sobre la vacuna y cómo las cosas han cambiado desde entonces. «Todavía no estaban ni aprobadas, ni teníamos información de cuál iba a ser su eficacia ni su seguridad», recuerda Duque.

El ministro se refiere con que hace falta tener más información sobre las vacunas a que los datos recabados tienen que aparecer en el prospecto, como actualmente sucede con cualquier medicamento en el mercado. «Lo más probable es que estos efectos sean debidos a algo, que están empezando a encontrar en estos días», opina.

Según asevera, cuando se pasa «de miles a millones» de personas en el suministro de un fármaco, es cuando se encuentran algunos detalles «imposibles» de detectar en los ensayos clínicos previos. «Habrá unas condiciones por las cuales no debas tomar ese medicamento, pero te tomas otro; en un ensayo no puedes tener gente que esté tomando todos los medicamentos del mundo; (los efectos) sólo se encuentran a posteriori», explica.

Por eso, considera que los ciudadanos no deben «reaccionar tan rápido» a la hora de cambiar de idea sobre si quieren o no vacunarse. De hecho, el ministro sugiere lo siguiente para evitar que la población «se alarme sin necesidad», es decir, antes de que haya suficientes datos: «Quizá no deberíamos dar tanta información sobre los procesos internos que ocurren en las autoridades regulatorias».

Preguntado sobre la vacuna española, el ministro asegura que en cuestión de «unas pocas semanas» empezarán los ensayos clínicos en humanos de uno de los tres proyectos de vacuna con sello español. «Estamos bastante cerca», apostilla.

Tal y como ha descrito el ministro, en esta «carrera de fondo» por desarrollar una vacuna eficaz contra la COVID-19, las vacunas españolas estarían enmarcadas dentro de las vacunas denominadas «de segunda generación».

En primer lugar, porque pretenden superar los posibles problemas que se hayan ido encontrando con estas primeras vacunas que ya han sido aprobadas y están en el mercado y, por otro, porque sus técnica es diferente, de ahí que los plazos sean más lentos.

«Tenemos la obligación de añadir esas otras técnicas de generación de vacunas al portafolio de posibles vacunas para quizá tener herramientas para poder resolver alguna otra cuestión que está todavía sin resolver, como cuánto dura la vacuna», precisa.