Imagen de archivo de Carles Puigdemont. | Europa Press

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El expresidente catalán Carles Puigdemont rechaza la posibilidad de obtener «un indulto anticipado» y pide que su situación personal ante la justicia «no forme parte de ninguna agenda en la denominada mesa de diálogo acordada por ERC y el gobierno español ni de ninguna conversación bilateral».
Cuando se cumplen dos años de la sentencia del «procés», que Puigdemont eludió al huir a Bélgica, el expresidente de la Generalitat publica un artículo en El Punt Avui titulado «No fuimos al exilio para pedir el indulto».
En este artículo, Puigdemont exige «respeto» sobre su situación frente a la justicia, y añade: «También a mi gobierno por si ha tenido o tiene la tentación de incluir esta 'salida personal' en las conversaciones que mantiene con el gobierno español».
«Ni buscamos ningún indulto anticipado ni creemos que esta opción aporte ninguna solución al conflicto, y por descontado tampoco a las más de tres mil personas afectadas por la represión», afirma.
Puigdemont asegura ser consciente de que puede ser extraditado a España y ser condenado a una larga pena de prisión o bien, dice, tener que quedarse «mucho tiempo en el exilio», un camino que emprendió, asegura, «para defender la legitimidad» de sus actos «como presidente de Cataluña» y «defender la declaración de independencia como acto político» que lleve al reconocimiento internacional de la república catalana.
En este sentido, solicita: «Que nadie hable por nosotros, que no interfieran en nuestra estrategia buscando atajos que no queremos».
Y agrega: «Cuatro años de exilio nos han reafirmado en la idea de que la solución al conflicto entre Cataluña y España es política y es colectiva; que no hay salidas personales ni soluciones a medida de nadie».
«Si se cree que tengo una parte de responsabilidad en un verdadero proceso de negociación política con el Estado español, sin condiciones previas y con toda la ambición que se le debe suponer, la puedo asumir perfectamente desde mi vida en el exilio», asegura el exmandatario catalán, e insiste: «No hace falta que me arreglen nada».