El nuevo defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, promete el cargo durante su ceremonia de toma posesión este jueves en el Congreso de los Diputados. | Javier Lizón

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Ángel Gabilondo ha prometido este jueves en el Congreso su cargo como Defensor del Pueblo, tras haber sido elegido esta semana por las Cortes, y en su primero discurso como responsable de la Institución se ha comprometido con aquellos que están «en situación penosa» o de «desigualdad». El acto se ha celebrado en la sala conocida como 'de los Pasos Perdidos' de la Cámara baja y ha estado presidido por la presidenta del Congreso, Meritxell Batet y por su homólogo del Senado, Ander Gil, así como por miembros de las mesas de ambas cámaras y por seis ministros, los titulares de Presidencia, Exteriores, Justicia, Defensa, Interior, Industria y Derechos Sociales.

En su primera intervención ya como Defensor del Pueblo, Gabilondo ha agradecido a los grupos parlametarios que han propuesto su candidatura, así como el apoyo recibido en Congreso y Senado para su elección y ha tenido una mención especial a todos aquellos que han ejercicio este puesto antes que él, dirigiéndose especialmente a Soledad Becerril, Defensora del Pueblo hasta 2017 y que estaba presente en el acto. Del mismo modo, se ha dirigido al, hasta este jueves, Defensor del Pueblo en funciones, Francisco Fernández Marugán, y a su adjunta primera, Concepción Ferrer, por los últimos cuatro años de labor. «Sus sugerencias preciso y precisaré», ha reconocido el nuevo responsable de la Institución.

A su juicio, un Defensor del Pueblo no puede ser alguien «aislado, encerrado en sus opiniones», sino alguien con preferencia por «atender», «responder» y «casi conversar» sobre los «intereses y sugerencias» de los ciudadanos en cuanto a «sus derechos» y «libertades». «Hemos de responder a quienes se sienten agraviados», ha recordado, antes de puntualizar que aquellos que acuden a la Institución no lo hacen «con pleitos y litigios», sino con «quejas y demandas».

Protección de los Derechos Humanos

En este sentido, Gabilondo se ha comprometido a trabajar con «dignidad» y «ecuanimidad», además de con «rigor», «eficacia» e «independencia» en un cargo «importante» para el «fortalecimiento de la democracia» y de «Estado de Derecho» en pro de «una buena administración, protección de los derechos humanos». «La defensa de los derechos, tantas veces agredidos, es una tarea hoy decisiva», ha apuntado Gabilondo, antes de mostrar, también, su «compromiso» con quienes «por una u otra razón están en una situación penosa o son víctimas de la desigualdad», la «exclusión», las «injusticias» o la «violencia». En el acto también ha intervenido la presidenta del Congreso, para reivindicar la figura política del nuevo Defensor del Pueblo.

El político del diálogo

Según ha explicado Batet, muchos destacan de Gabilondo sus aptitudes como intelectual y sus «capacidades de escucha, reflexión, diálogo, razonamiento, intervención en lo público, influencia y decisión», asociadas a su anterior trayectoria como académico. Sin embargo, ella ha destacado su labor como «político del diálogo y del acuerdo, del razonamiento y los proyectos comunes» y «del alejamiento de las dinámicas de enfrentamiento y polarización» que, según ha indicado la presidenta del Congreso, «son el riesgo más actual y más peligroso» para la democracia. «Ángel Gabilondo es la mejor muestra de lo que necesita nuestra política y nuestras instituciones democráticas: la aportación y la implicación, el compromiso personal de entrega y servicio realizado desde lo profesional y lo académico para prestigiar, valorar y dignificar el trabajo político y cada una de las responsabilidades que ha asumido», ha añadido Batet.