Pedro Sánchez, durante una visita en un centro de refugiados en Málaga. | Javier Sánchez

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La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado a la Sala de Apelación que eleve la condena de siete años y medio de cárcel que el tribunal impuso al vecino de Terrasa (Barcelona) por proponer en redes sociales el asesinato «como francotirador» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Fuentes fiscales han informado a Efe de que el ministerio público ha recurrido ante la Sala de Apelación la sentencia que dictó la sección cuarta de lo Penal al no compartir el castigo fijado por el tribunal por el delito de homicidio en grado de proposición. Manuel Murillo, de 66 años y a quien se detuvo en 2018 con un arsenal de armas, fue condenado a dos años y medio de cárcel por dicho delito y a otros cinco por el de depósito de armas de guerra, además de a ocho años de privación del derecho a la tenencia y porte de armas.

El tribunal consideró probado que el acusado, que trabajó durante años como vigilante de seguridad y a quien se vinculó con entornos de extrema derecha, expresó «cada vez con más ahínco» en redes sociales «una fijación inquebrantable su voluntad de dar fin a la vida del presidente del Gobierno» y que, «por embrionaria que fuera» la fase en la que se encontraba, tenía la «persistencia, fijación y desvelada determinación» de hacerlo. La Fiscalía no discrepa de los hechos probados y el único motivo de su recurso, explican las fuentes, es que considera que la pena mínima por el delito de homicidio en grado de proposición sería 3 años y nueve meses, y no 2 años y medio como le impuso el tribunal. En su sentencia, la sección cuarta recogía los mensajes que Murillo, hijo del último alcalde franquista de Rubí (Barcelona), difundió en el grupo de WhatsApp «Terrasa por España» y también en privado a partir de junio de 2018, en los que mostraba su absoluto desacuerdo con la exhumación de los restos mortales del dictador Francisco Franco.

«Soy un francotirador y con un tiro preciso se acaba el Sánchez antes de que del todo se hunda a España. No haría falta guerras»; «No podemos permitir que humillen al Generalísimo Francisco Franco ni a José Antonio Primo de Rivera (...) Si es preciso me voy a ir armado y me sentaré en la tumba de Franco y si se acercan disparo», fueron algunos de esos mensajes. Aunque el tribunal admitió que no hubo un plan definitivamente urdido, tramado y menos aún concluido, también subrayó una circunstancia «indicativa de la alta peligrosidad»: el arsenal de armas que se le intervino tanto en su domicilio como en su coche (13 reglamentarias y 7 prohibidas, entre ellas un arma de guerra), sin obviar su afición por el tiro. También destacó que Murillo recabó «de forma reiterada la ayuda que requería en pro de su pertinaz idea criminal».