Los especialistas hacen estos apuntes en el marco de la investigación por el último atentado mortal de ETA en España antes de que anunciara el abandono de las armas en 2011. | Alejandro Sepúlveda

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La Guardia Civil ha emitido un informe en el que indica coincidencias en la fabricación, la manipulación y los aspectos logísticos entre el material explosivo encontrado en 2009 en una serie de zulos de ETA hallados en seis localidades francesas y en el atentado perpetrado el 30 de julio de ese mismo año en Palmanova-Calviá (Mallorca), la última acción con víctimas mortales que cometió la banda terrorista en España y que acabó con la vida de dos miembros de la Benemérita.

El informe, al que ha tenido acceso Europa Press, analiza toda la documentación remitida por las autoridades francesas sobre el material que encontraron en los zulos descubiertos en Cabrerolles, Camplong, Generalite, Minerve, Vieussan y Ferrals les Montagnes con el objetivo último de «tratar de determinar la identidad de militantes de ETA que pudieran estar relacionados con las acciones terroristas cometidas en las Islas Baleares en julio y agosto de 2009».

Los especialistas hacen estos apuntes en el marco de la investigación por el último atentado mortal de ETA en España antes de que anunciara el abandono de las armas en 2011. En el atentado terrorista murieron los guardias civiles Diego Salvá y Carlos Saenz de Tejada. Así, en un oficio fechado el pasado 28 de julio, el instituto armado da cuenta al titular del Juzgado Central de Instrucción Número 4, José Luis Calama, del informe emitido el 21 de junio, donde concluye que «la singularidad de los dispositivos empleados en los artefactos colocados en los vehículos de la Guardia Civil y el recuperado en uno de los zulos de Francia los vincula, sin lugar a dudas, en el aspecto relacionado con su fabricación, aunque posiblemente también en lo relacionado con los aspectos logísticos y operativos de la organización terrorista, ya que estos dispositivos parecen haber sido creados 'ex profeso'».

Además, recuerda que, «por el hallazgo en territorio francés, en agosto de 2009, de los siete zulos de ETA que eran gestionados por la logística del 'aparato militar' de la organización terrorista y en la que estaban integrados Aitzol Etxaburu, Alberto Machain y Andoni Sarasola, en calidad de principales responsables de la citada estructura, las autoridades judiciales francesas instruyeron procedimiento». La Benemérita desgrana estas coincidencias detallando que «entre el material hallado en los zulos se encontraba una gran cantidad de kilos de los precursores utilizados para la fabricación del explosivo denominado amonal, que fue utilizado como carga en los artefactos tipo 'lapa' que fueron colocados en los bajos de los dos vehículos de la Guardia Civil el 30 de julio de 2009; y también para la fabricación del explosivo cloratita -denominado como 'kaskabarro' por ET-» que se empleó en los cuatro artefactos que estallaron el 9 de agosto de 2019 en los aseos de cuatro establecimientos ubicados en Palma.

Especifica asimismo que en esos zulos también hallaron «numerosos dispositivos antimovimiento del tipo 'lapa', utilizados por la citada organización terrorista para fabricar artefactos como los que fueron colocados en los vehículos oficiales de la Guardia Civil en Palmanova-Calviá; así como dispositivos de retardo, de los denominados 'TU', temporizadores con un retardo máximo de un año que presumiblemente fueron utilizados en los artefactos colocados en los cuatro aseos». La Guardia Civil menciona otra «coincidencia destacable» que «parece relacionar a los autores de estas acciones» terroristas. En primer lugar, apunta, «es significativo el hallazgo de un elemento usado por ETA en contadísimas ocasiones en la fabricación y/o colocación de sus artefactos improvisados, como son las bridas de plástico».

A este respecto, explica que «el artefacto que pudo ser fotografiado antes de su explosión en uno de los vehículos oficiales de la Guardia Civil estaba fijado a los bajos del mismo por medio de bridas de plástico de color negro», y que «en los artefactos que fueron colocados en el bar NICA y en el restaurante ENCO, ambos en Palma en agosto de 2009, fueron recuperados varios trozos de bridas del mismo tipo que las anteriores». «Los restos de bridas hallados en el primero de los casos presentan restos adheridos de cinta aislante de color negro, lo que indica que la manipulación efectuada en, al menos, ese artefacto, sería muy parecida a la observada en el artefacto colocado en los bajos del vehículo oficial de la Guardia Civil, es decir, el contenedor del artefacto estaría forrado también con cinta aislante de color negro y las bridas embutidas en el mismo», describe. El instituto armado añade que «también se ha podido observar que, una vez colocadas, las bridas fueron recortadas, lo que indica igualmente una misma manipulación de este elemento en todos los incidentes donde se conoce su utilización».

En segundo lugar, el oficio pone de relieve que en Francia se encontraron dos temporizadores de los denominados por ETA como 'T-48' «cuyo funcionamiento podría ser compatible con el de los dispositivos usados en los artefactos colocados en los vehículos de la Guardia Civil en Palmanova-Calviá». En uno de ellos ve «una manipulación especialmente singular, nunca observada anteriormente en dispositivos del mismo tipo incautados a ETA, que sería compatible con la que presentaba, al menos, uno de los dispositivos empleados en los artefactos colocados en los dos vehículos de la Guardia Civil, concretamente en el vehículo cuyos bajos pudieron ser fotografiados antes de su explosión». «El referido dispositivo no solo permite su uso conjunto con un sistema antimovimiento 'lapa' como el utilizado en los mencionados artefactos (...) sino que se trata del único dispositivo temporizado de todos los usados por la organización terrorista que es compatible electrónicamente en una combinación de estas características», puntualiza.

Con todo, señala que, «teniendo en cuenta el rendimiento ofrecido por el citado dispositivo en las pruebas efectuadas por especialistas del SEDEX de la Guardia Civil, los artefactos podrían haber sido colocados, sin lugar a dudas, durante la madrugada del mismo día de los atentados, el 30 de julio de 2009, o durante la madrugada del día 29 del mismo mes, en caso de haber usado pilasdel tipo 'lithium', de mayor duración». En este sentido, hace hincapié en que «el vehículo oficial ocupado por los dos guardias civiles asesinados estuvo circulando durante varias horas con el artefacto colocado en sus bajos hasta que quedó en disposición de hacer explosión, circunstancia que ocurrió entre las 13.00 y las 13.40 horas del 30 de julio de 2009», algo que avisa de que podría haber provocado más víctimas. No obstante, sostiene que «la hora a la que el artefacto quedó en disposición de hacer explosión no parece elegida al azar, ya que coincide con la finalización del turno de la mañana en la mayoría de las patrullas de seguridad ciudadana del cuerpo o con el inicio de turno de tarde, aumentando, de esta manera, las probabilidades de conseguir su objetivo».