Las subidas de precios obligarán a hacer muchas cuentas en 2023. | @ Racool_studio

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El Gobierno de Pedro Sánchez decidió cerrar el año 2022 aprobando una 'medida estrella' con la que pretendía bajar el precio de la cesta de la compra: eliminar el IVA de los alimentos que lo tenían súper reducido (en el 4 %) y bajándolo del 10 % al 5 % en el de la pasta y el aceite. Sin embargo, esto no se traduce en un descenso notable del precio que pagan los consumidores, sino que sólo se abarata algunos céntimos. La asociación de consumidores de Baleares Consubal ha calculado que una familia media ahorrará 27,8 euros al mes.

La previsión es que la cesta de la compra siga disparada, al menos en la primera mitad del año. Aunque la tendencia es que la inflación continúe la moderación que ha iniciado en los últimos meses, lo cierto es que la inflación subyacente (excluye la energía y los alimentos frescos) sigue fuera de control. Según el dato adelantado por el INE, la del mes de diciembre es del 6,9 %. Los expertos aseguran que será difícil que baje el precio de los alimentos de forma generalizada.

En este sentido, señalan que la cesta de la compra no dará tregua en 2023 y en algunos artículos será aún más cara que este 2022, cuando se ha disparado. Esta es la previsión que tiene el presidente de la Asociación de Distribuidores de Alimentos y Bebidas de Baleares, Bartolomé Servera. Los motivos son varios. Uno de ellos son las dificultades para encontrar algunos productos, como por ejemplo los lácteos. No se trata sólo de la leche (que no tendrá IVA), sino que también se ven afectados los quesos, los yogures y otros derivados. En este punto, Servera ha recordado que las explotaciones de vacas están cerrando porque no son rentables. En Mallorca sólo quedan 15, la mayoría de ellas en Campos y en la comarca. Precisamente, con la finalidad de ser más competitivas han decidido constituirse como Cooperativa de Vaca Frisona de Mallorca. En la Península la situación es muy preocupante y se espera que lo sea aún peor a principios de año. «España es el país de Europa que tiene una situación más complicada en materia de leche y ya se está empezando a importar, principalmente de Francia», ha manifestado. Además, ha señalado que el hecho de tener que comprarla fuera incrementa su precio, que en el caso de Baleares agrava aún más por la insularidad. Por tanto, la eliminación del IVA podría quedar en nada.

Otros productos que también están escaseando son las carnes, principalmente las de pollo y cerdo. Al igual que ocurre con la leche, el problema es que los costes de producción se han disparado, aún más con la guerra en Ucrania, y muchas explotaciones han dejado de ser rentables. Además, el sector primario tiene un problema de relevo generacional, ya que sus duras condiciones hacen que muchos jóvenes no quieran trabajar como agricultores o ganaderos.

Nuevos impuestos

Otro de los motivos que provocarán un incremento de los productos de alimentación, según los distribuidores, es el nuevo impuesto a los plásticos, que entró en vigor el 1 de enero. En concreto, se trata de una tasa de 0,45 euros el kilo de material de un solo uso. «Todo el que se ve afectado por un nuevo tributo o tasa lo repercute a sus clientes», ha expresado Servera. A su modo de ver, este incremento de la presión fiscal no se debería implantar. «Los plásticos no deberían estar penalizados, sino prohibidos cuando haya alternativas. Si pagamos podemos seguir usándolos, con lo que ello implica», ha lamentado.

María Martínez-Herrera, responsable de Medio Ambiente de Asedas (la patronal que agrupa a los principales supermercados) ha cuantificado que «el impacto directo del llamado impuesto al plástico está estimado en 690 millones de euros al año para la cadena de valor del envase en sectores de consumo. Solo para las empresas de Asedas, calculamos que este impacto directo podría alcanzar unos 30 millones. A estas cifras habría que añadir el alto coste administrativo -por ejemplo, los operadores están diseñando sistemas informáticos ad hoc que incluyan la cuantificación del plástico utilizado, tal y como se exige-».

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Los representantes de los principales sectores de consumo (distribución alimentaria y gran consumo, hostelería y textil) han recriminado que «la introducción del impuesto exclusivamente en nuestro país incrementa los sobrecostes para las empresas españolas y, por tanto, le resta competitividad frente a sus vecinos europeos. En ese sentido, conviene destacar el impacto nocivo que esta medida presenta para las exportaciones de nuestros sectores, así como el freno que supone a la inversión en España por parte de empresas del gran consumo que, aun teniendo interés en nuestro país, pueden decantarse por otros mercados en los que no deban asumir estos costes adicionales». Además, han añadido que «el impuesto es también una medida especialmente perjudicial para las empresas de menor tamaño que, en el actual escenario inflacionista, tienen menor capacidad de maniobra y, por tanto, de resistencia ante la suma de nuevos sobrecostes».

Martínez-Herrera ha querido dejar claro que «las empresas de supermercados están comprometidas con los objetivos de reducción, recuperación y reciclaje de materiales, pero este impuesto -que solo existe en España-llega en el peor momento posible dada la actual crisis de costes que estamos sufriendo. Por ese motivo, unas 15 asociaciones de alimentación y consumo hemos pedido una moratoria del impuesto durante un año».

El Gobierno central también ha aprobado nuevos impuestos que afectarán rentas más altas. En concreto, a las grandes fortunas, a los bancos más importantes y a determinadas empresas energéticas. Además, se ha implantado un nuevo sistema de cotización para los autónomos, basado en sus gastos reales. Además, desde el pasado domingo se aplica el llamado Mecanismo de Equidad Intergeneracional ha incremento un 0,6 % las cotizaciones: el 0,5 % lo aporta la empresa y el 0,1% el trabajador. Además, el tipo de cotización por contingencias comunes quedará fijado en un 28,90 %, que se desglosará en un 24,10 % a cargo del empresario y un 4,80 % del empleado. Para un sueldo medio de 2.000 euros y base de cotización mensual, se va a traducir en 12 euros de cotización adicional al mes: 10 euros paga la empresa y 2 euros el trabajador. En el caso del salario mínimo (1.000 euros mensuales) serán unos 6 euros más cada mes.

Carburantes más caros

Una de las subidas de precios más notables de este inicio de 2023 es la de los carburantes, ya que se ha eliminado la bonificación del Gobierno de 0,20 céntimos en el litro de diésel o gasolina; sólo se mantiene para los transportistas, agricultores y pescadores. Esto ha motivado que llenar el depósito sea más caro. Además, existe incertidumbre sobre si la senda bajista de precios que se inició a finales de 2023 continuará o, si por el contrario, la reducción de la producción que se ha aprobado provocará un alza de precios. Para compensar, cabe destacar que el transporte público terrestre es gratis en las Islas.

Vivienda, disparada

Uno de los varapalos económicos más duros que los ciudadanos van a tener que soportar este año es el relacionado con la vivienda, ya que la previsión es que tanto los alquileres como el valor de las propiedades se incremente. Especialmente duro será para las personas que tengan una hipoteca a tipo variable. El Euríbor ha cerrado el mes de diciembre en el 3,018 % y se estima que siga al alza durante este ejercicio. Pau A. Monserrat, miembro del CES, profesor de la UIB y economista de FuturFinances.com, ha precisado que para los analistas de Bankinter el Euribor llegará al 4 % en diciembre de 2023 y bajará hasta el 2,20 % en el mismo mes 2024.

Telecomunicaciones y Correos

Comunicarse en 2023 también será más caro, ya que algunas de las principales compañías de telefonía móvil han subido sus tarifas y otras ya lo han hecho a lo largo de 2022. Por citar algunos ejemplos, Vodafone España subirá sus tarifas un 8,1% a partir del próximo 22 de enero unos 4 euros (2,5 euros para los contratos de solo móvil y 5,5 euros mensuales para los paquetes de Internet y móvil). Por su parte, Telefónica subió sus precios un 6,8 % de media, lo que se reflejará en hasta 13 euros más para algunos de sus paquetes a partir del 13 de enero. MásMóvil ha optado por encarecer las tarifas sólo a algunos de sus clientes, calcula que algo menos del 20 %, para los que las alzas de precios oscilarán entre 1 y 3 euros.

Correos también ha subido sus tarifas. Así, el precio de la carta nacional ordinaria con un peso de hasta 20 gramos se ha incrementado un 4 %. Sin embargo, enviar cartas a otros países costará lo mismo.