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El expresident de la Generalitat y exministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, ha negado haber amañado contratos «jamás, en la vida» y ha considerado que es «evidente» que existen «cosas raras» en la investigación del Caso Erial, en la que la Fiscalía Anticorrupción le pide 19 años de prisión. Así se ha pronunciado el expresident en una entrevista que ha ofrecido en el programa Salvados de La Sexta, donde ha señalado que si le acaban condenando a los 19 años que le pide la Fiscalía en esta causa, los «recurriría y cumpliría»

. Preguntado por si solicitaría el indulto, ha agregado: «Ni contemplo la condena ni el indulto». Además, ha señalado que si fuera condenado por los hechos que me imputan, «no merecería ningún tipo de indulto». «Estoy convencido de que no son verdad», ha insistido. Zaplana ha señalado que su detención y encarcelamiento en 2018 fue «de los peores desgarros» de su vida, y ha admitido que le «avisaron» dos meses antes, aunque «no dio crédito».

No ha concretado quién fue la persona que le avisó de esta investigación. Respecto a la causa, ha señalado que es una «barbaridad» que una investigación así lleve ocho años abierta y ha señalado: «El día que me detuvieron yo ya estaba sentenciado a ir a juicio», ya que asegura que no le han autorizado «ni una sola diligencia». «Lo único que quiero es poder defenderme», ha asegurado. En este sentido, ha asegurado que se le investiga por un relato construido por la Fiscalía y la UCO que no se le ha permitido «desmontar ni contradecir». Por ejemplo, ha negado que los más de seis millones de euros que se le atribuyen en cuentas en el extranjero fueran suyos. «No tenia dinero fuera, nunca lo he tenido», ha señalado.

Asimismo, también ha negado que su supuesto fiduiciario Fernando Belhot le haya gestionado «jamás un solo euro», y ha asegurado que la transcripción de una conversación entre ambos en un hotel de Madrid no se corresponde con la grabación que también está en la causa. Según Zaplana, esta transcripción está «llena de puntos suspensivos».

Preguntado si considera si han «ido a por él» con esta causa, Zaplana ha asegurado que hay «cosas raras» en la causa, y que además de la coincidencia de su detención con la sentencia del caso Gurtel hay «muchas más coincidencias». Por ejemplo, se ha referido a las agendas de Villarejo. De hecho, ha asegurado que hace tiempo «no se creía» que existieran. «He sido ministro, he tenido una carrera profesional política larga, no me podía imaginar según qué cosas. Ahora parece ser que sí que existen o han existido», ha añadido. Por otra parte, respecto a su enfermedad, ha señalado: «Estoy igual que casi todos los que hemos sido trasplantados de médula», con un «sistema inmunitario deficiente» y sufriendo infecciones «anuales». «Pero con ganas de seguir viviendo», ha señalado.

Zaplana fue diagnosticado de leucemia en 2015. En este sentido, tras mostrarle el entrevistador un vídeo de Arnaldo Otegi pidiendo su excarcelación, ha agradecido a todos aquellos que la pidieron en su momento, y ha señalado que no conocía a los tres médicos forenses que firmaron el expediente en el que pedían su salida de prisión. Respecto al papel de su partido en el momento de su imputación, ha señalado que no se sintió «traicionado», aunque también ha señalado que nadie del PP fue a visitarle a prisión durante aquellos momentos.

En la primera parte de la entrevista, Zaplana se ha referido a varios casos y circunstancias que ocurrieron durante su etapa en la política activa. El exmininstro portavoz del Gobierno ha considerado que no alimentaron la teoría de que ETA había estado detrás de los atentados del 11M en Madrid, ni desde el Gobierno ni en la posterior comisión de investigación parlamentaria. Por otra parte, también ha admitido que el contrato de los conciertos que realizó Julio Iglesias en el caso Ibex ascendieron a seis millones de euros, aunque ha defendido que la cifra de dos millones que se dio en su momento fue lo que se le pagó al artista. Además, ha defendido el valor de estos eventos: «Los empresarios venían encantados». Respecto a Terra Mítica, ha negado que fuera el «proyecto emblemático» de su etapa y ha argumentado que, pese a que su venta fue muy por debajo de su valor, «alguien no compra un parque por 67 millones de euros si no cree que le vaya a sacar rentabilidad». Zaplana ha asegurado que a los ciudadanos les queda «buen recuerdo» de su gobierno en la Comunitat Valenciana (entre 1995 y 2002) y ha indicado que de lo que más orgulloso se siente es de que considera que sirvió para hacer creer a los ciudadanos que un gobierno de centro derecha «beneficiaba» sus intereses.