Fotografía cedida por el Centro Internacional de la Papa (CIP) de la planta de una especie de patata sometida a las condiciones extremas similares a las del planeta marte dentro de una urna hermética. | Efe

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Un equipo de científicos del Centro Internacional de la Papa (CIP), con sede en Perú, encontró la patata más resistente conocida hasta ahora, como parte de sus investigaciones para determinar si este tubérculo podrá ser cultivado en Marte.

El investigador Julio Valdivia-Silva, uno de los responsables del experimento, informó que el proyecto Papas en Marte, dirigido por el CIP con el asesoramiento de la NASA, logró hacer crecer una patata solo alimentada con agua rica en nutrientes dentro de una urna hermética, denominada CubeSat, donde el tubérculo fue sometido a condiciones extremas, similares a las del planeta rojo.

La patata creció en un suelo con un 30 % de sal, igual que el de Marte, con una concentración de un 10 % de dióxido de carbono en el ambiente, a unas temperaturas de entre -5 y 20 grados y a una presión de 600 milibares, propia de una altitud de 4.500 metros sobre el nivel del mar.

«El resultado más contundente es que esto sugiere que sí vamos a lograr cultivar una patata, de manera más controlada, en condiciones más similares a Marte», explicó Valdivia-Silva, ya que la atmósfera del planeta rojo tiene una concentración de 95 % de dióxido de carbono y unas temperaturas que llegan a -60 grados.

La segunda parte del proyecto consistirá en probar los límites de la patata para exponerla cada vez más a las condiciones de un ambiente marciano, lo que permitirá estudiar sus límites biológicos.

De conseguir que la patata crezca en un clima y ambiente idéntico al de Marte, el objetivo es que siga siendo comestible, aunque será más seca y salada que las variedades habituales, indicó Valdivia-Silva, investigador asociado del estadounidense Instituto SETI para la búsqueda de vida extraterrestre inteligente.

La tierra utilizada en la investigación procede del desierto Pampas de La Joya, en la región sureña peruana de Arequipa, en cuyo suelo seco y salado el CIP ya había conseguido cultivar patatas con la ayuda de fertilizantes para su nutrición y estructura.

Los científicos del CIP concluyeron que las futuras misiones a Marte que deseen sembrar patatas tendrán que preparar el suelo con una estructura suelta y nutrientes para permitir que los tubérculos obtengan suficiente aire y agua para «tuberizar».

El mejorador de patatas del CIP Walter Amorós agregó, en un comunicado, que una ventaja de este tubérculo es su gran capacidad genética para adaptarse a ambiente extremos. «Fue una agradable sorpresa ver que las patatas que hemos mejorado para tolerar el estrés abiótico eran capaces de producir tubérculos en este suelo», destacó Amorós.

El experto remarcó que, independientemente de sus implicaciones para las futuras misiones a Marte, el experimento ya ha proporcionado buenas noticias sobre el potencial de la patata para ayudar a la gente a sobrevivir en ambientes extremos en la Tierra.

Amorós consideró que los resultados de la investigación demuestran que están funcionando los esfuerzos del CIP para mejorar variedades de patatas con alto potencial de fortalecer la seguridad alimentaria en áreas afectadas por el cambio climático.

El CubeSat fue construido por ingenieros de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) de Lima, basado en el diseño y asesoramiento del Centro de Investigación Ames de la NASA.

La patata objeto de investigación, cuya identificación se mantiene en reserva, es una de las más de 2.400 variedades conservadas en el banco de germoplasma del Centro Internacional de la Papa, que también guarda muestras de las diferentes variedades existentes en el mundo del camote (batata).