Las autoridades británicas y norteamericanas están sobre la pista de esta supuesta filtración masiva de datos. | Pixabay

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El Gobierno del Reino Unido ha pedido expresamente una investigación sobre la filtración de datos de 50 millones de usuarios de Facebook que la firma británica Cambridge Analytica utilizó presuntamente para ayudar en su campaña electoral al presidente de Estados Unidos, el republicano Donald Trump.

«Las acusaciones son claramente muy preocupantes. Es esencial que la gente tenga confianza en que sus datos personales estarán protegidos y se utilizarán de un modo adecuado», afirmó el portavoz oficial de la primera ministra británica, Theresa May.

Esa fuente sostuvo que es «absolutamente correcto» que la Oficina del Comisionado de Información (ICO, en inglés), un organismo que depende del Parlamento británico, haya abierto una investigación sobre la filtración. «Esperamos que Facebook, Cambridge Analytica y todas las organizaciones involucradas cooperen por completo», agregó el portavoz de May.

La fiscalía general del estado de Massachusetts, en Estados Unidos, ha abierto una investigación sobre las revelaciones divulgadas por los diarios 'The New York Times' y 'The Observer' que apuntan a que Cambridge Analytica obtuvo en 2014 información de más de 50 millones de usuarios de Facebook en EEUU.

La firma utilizó supuestamente esos datos para diseñar un programa informático orientado a predecir las decisiones de los votantes e influir en ellas.

La campaña electoral de Trump contrató a esa compañía en junio de 2016 y pagó más de 6 millones de dólares, según registros oficiales estadounidenses. Entre los inversores en Cambridge Analytica están el exestratega jefe de Trump y exjefe de su campaña electoral en 2016 Steve Bannon, y un destacado donante republicano, Robert Mercer.

Estas noticias han provocado convulsión en el sector bursátil. Así, el gigante tecnológico moderó su desplome al cierre de las transacciones en Wall Street y terminó con una bajada del 6,76 %, su peor tropiezo en una jornada desde marzo de 2014.

Esta caída repercutió a su vez en el otro lado del Pacífico, donde la bolsa de Tokio cayó cerca de un 1 % en el descanso después de que las tecnológicas se vieran contagiadas por el desplome de Facebook en Wall Street.